MIS RAZONES

Pilar Gómez


Sánchez torea a sus barones

Cada paso de Pedro Sánchez en dirección a un acuerdo con ERC, estrategia que avanza sin pausa, produce algunas muestras de rechazo en amplios sectores de aquello que un buen día se conoció como el PSOE. Hay encuestas que despejan todo tipo de dudas, como la de este domingo de ‘La Razón’. El partido de Sánchez perdería 350.000 votos y más de media docena de escaños según este sondeo. Un descenso nada anecdótico que evidencia el malestar que se vive en el seno de la familia socialista ante las trampas que lleva a cabo Sánchez en sus negocios de investidura.
Pase el acuerdo con Podemos, pese a lo prometido y asegurado por el presidente en funciones hace tan sólo un par de meses. «Un 95 por ciento de los españoles no podría conciliar el sueño». Sea, dicho está y ya casi nadie se acuerda (un suponer) Lo que se atraganta hasta la asfixia es negociar y ceder con un partido antiespañol, antiConstitución, liderado por un individuo que se encuentra en prisión, condenado por haber perpetrado un golpe sedicioso contra la Nación.
Muchas tragaderas hacen falta para asumir que lo que están haciendo Sánchez y su equipo es por nuestro bien. Eso sí es ‘una ensoñación’. Algunos de sus dirigentes regionales ponen el grito en el cielo. Unos con más potencia que otros. García Page y Lambán son quienes con mayor claridad muestran su enojo. Arremeten contra Miquel Iceta, su homólogo en Cataluña, ya que no osan hacerlo con el verdadero responsable de la estrategia. Fernández Vara, desde Extremadura, apunta una queja mínima, imperceptible. Y poco más. 
Susana Díaz, prácticamente quemada tras la sentencia de los ERES, no es capaz de abrir la boca ni de repetir sus antiguos discursos en pro de la unidad de España. Ella calla, en un silencio espeso y vergonzante. En el PSOE reina la paz de los cementerior. Un partido que dejó de existir como tal y que ahora es tan sólo un grupo de intereses, de individuos que se afanan en defender su silla en lugar de luchar por unos principios. Sánchez se burla de todos ellos, los ignora y va a lo suyo. Mantenerse en La Moncloa caiga quien caiga. Es la peor de las opciones para España. 



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