ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


El Rey

14/01/2020

Ya están todos los ministros y vicepresidentes en sus despachos. Ya se ha reunido el Gobierno por primera vez pero les diré que me gustaría saber en qué estaba pensando Pablo Iglesias en el momento de prometer su cargo de Vicepresidente de Gobierno ante el Rey. Supongo que habrá sentido lo que los montañeros cuando llegan a culminar una cumbre, en su caso, ver que se ha hecho realidad su asalto a los cielos.

También me pregunto por lo que estaría pensando el Rey. Desde que accedió a la Jefatura del Estado, Don Felipe no lo ha tenido precisamente fácil al tener que afrontar una situación harto complicada como ha sido y es la llamada "crisis catalana".

Así como don Juan Carlos tuvo que lidiar con una intentona de golpe de Estado llevado a cabo por militares nostálgicos del franquismo, Felipe de Borbón ha tenido que sortear la convocatoria de un referéndum ilegal en Cataluña y la proclamación de una República durante unos cuantos minutos, pero sobre todo, la gravedad de que todo eso, se llevó a cabo por representantes de las instituciones como era el Presidente y el gobierno de la Generalitat.

No soy monárquica e incluso estoy entre quienes piensan que la Monarquía es un anacronismo, pero dicho esto, la acepto porque es lo que votamos los ciudadanos cuando refrendamos la Constitución. Y no solo por eso, también porque en esos 40 años de democracia la Monarquía encarnada por Don Juan Carlos y ahora por don Felipe ha demostrado ser útil a nuestro país.

Si nos circunscribimos a la Unión Europea, hay países en los que en la Jefatura del Estado hay un monarca y en otros un Presidente de la República, pero tanto da, porque lo importante es que todos son países democráticos. Esa es la cuestión principal. En nuestro país creo que fue un acierto en su momento optar porque la Jefatura del Estado recayera en Don Juan Carlos.

Don Juan Carlos y doña Sofía supieron cumplir con lo que se esperaba de ellos, y en mi opinión Felipe VI, pese a todas las dificultades, también está sabiendo hacer frente a los desafíos de la nueva sociedad en las que nos toca vivir.

Pero sobre todo siento tanta irritación como desasogiego ante los continuos insultos, desplantes y ninguneos de que es objeto el Rey.

Que en el hemiciclo se le haya insultado como han hecho representantes de algunos partidos no es lo más grave, lo que es grave es que el Presidente de Gobierno mirara para otro lado y guardara un silencio cómplice. O que el Presidente del Gobierno comunicara por teléfono al Rey la lista de sus ministros convendrán conmigo que es poco estético. O que en Cataluña se le insulte, día si y día también, los socios y apoyos del nuevo Gobierno... en fin ...sin palabras.

Tenemos unos cuantos políticos que han hecho del espectáculo su manera de estar y hacer política.

Me pregunto, hoy estoy preguntona, si en la próxima ocasión que se insulte al Jefe del Estado en el hemiciclo el Presidente Sánchez, o su vicepresidente Iglesias o cualquier miembro del Gobierno se levantará para defender a Don Felipe. Naturalmente la libertad de expresión de sus señorías les ampara de decir lo que quieran incluso lanzar exabruptos e insultos, pero eso no quita para que alguien del Gobierno se levante y de respuesta.

Felipe VI está imprimiendo su personalidad a esta etapa y hay que reconocer que viene actuando con moderación y prudencia. Y me parece a mi que esta es una opinión que comparten muchos ciudadanos aunque naturalmente no la comparten quienes, desde Cataluña, perpetraron los ataques a la Constitución y cierta izquierda que parece no haberse enterado que el debate en el siglo XXI no es Monarquía o República sino Democracia y más Democracia.

Cuando en octubre del 2017 y ante la gravedad de lo que estaba pasando en Cataluña el Rey salió al paso para poner en evidencia "la deslealtad inadmisible" de los independentistas catalanes que además estaban "socavando la convivencia", estos se enrabietaron, y una parte de esa izquierda que hoy ya forma parte del Gobierno de la nación, y han tomado posesión de sus cargos ante el Rey, también arremetieron contra él.

Pero la política como cualquier otra actividad nunca es una foto fija. Y este lunes Pablo Iglesias culminaba su asalto a los cielos bajo la mirada de Felipe de Borbón. Lo dicho, me gustaría saber qué estaban pensando el uno y el otro en ese momento.