La cosecha de cereal es un 20% mayor que la de un año normal

J. López
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Asaja Cuenca confirma que los precios de la cebada, el trigo y la avena caen respecto al pasado año

La cosecha de cereal es un 20% mayor que la de un año normal

Se podría decir que, prácticamente, la cosecha del cereal de invierno no sólo no está generalizada sino que en las próximas jornadas se finalizará. En apenas 15 días los agricultores conquenses echarán el cierre a una campaña que, como ya avanzó La Tribuna de Cuenca en su edición del 19 de junio, estará por encima de la media pero será desigual en diferentes comarcas. Finalmente, «la cosecha será un 20 por ciento mayor respecto a un año normal», indica  el secretario general de Asaja Cuenca, Manuel Torrero, quien avanza que los precios no solo no estarán en consonancia sino que serán muy inferiores a los que se abonaron en la temporada pasada.
Precisamente, y según las primeras previsiones, el coste del cereal de invierno caerá un 20 por ciento de un año para otro, una cantidad que vuelve a perjudicar notablemente a unos agricultores que han visto que durante el periodo de confinamiento prestaban su ayuda desinteresada y trabajaban con ahínco para sacar adelante la producción agrícola.  
Eso sí, el rendimiento es variado y diverso, dependiendo de varios factores. «Hay zonas muy buenas y otras que apuntaban a unas cifras, pero la realidad ha sido otra», dice Torrero, que explica que las razones se deben a «las plagas que han habido en trigos, por enfermedades, y en cebada y avenas, por las malas hierbas». 
Además, y a pesar de que las lluvias han sido abundantes en la estación primaveral, «no todos los suelos se comportan de la misma manera frente a un periodo de precipitaciones. Es decir, el agua siempre viene bien pero hay suelos que tienen un plus más de producción cuando el tiempo realmente se les pone de cara». 
Especies cinegéticas. A las dificultades provocadas por las plagas u otros problemas, hay que sumar los derivados que suelen provocar las especies cinegéticas cada primavera. Sin embargo, las medidas para controlar a las distintas especies que causan pérdidas en el campo –ciervos, corzos, jabalíes o conejos– se tomaron a tiempo y se pudieron mitigar los daños.
«Hay que tener en cuenta que, como ha sido una primavera lluviosa, los animales han dispuesto de comida en muchas zonas. El problema es que nos metimos en mayo y casi en junio y veíamos que si el estado de alarma era perpetuo lo íbamos a pasar mal», expone el secretario general de la organización agraria en Cuenca, que cuenta que los mecanismos de captura y las modalidades de caza que se permitieron «evitaron la que se nos podía venir encima, que los ciclos de los cereales de invierno fuesen acabando y pudiese empezar a haber problemas con la viña y el girasol».
Es decir, se tomaron medidas previas para que durante la desescalada hubiesen herramientas y mecanismos suficientes para empezar a controlar. De hecho, hubo modalidades de caza, tanto mayor como menor, que durante el estado de alarma estaban permitidas para controlar, en cierta medida, la reducción de poblaciones y  aminoración de daños.
No obstante, y aunque el representante de Asaja Cuenca se congratula de la efectividad de las soluciones llevadas a cabo, cree que «no hay que bajar la guardia». Más confinamientos en el futuro serían fatales para cosechas como la del viñedo o para el arranque de la siembra del cereal de invierno, que precisamente se lleva a cabo durante las primeras semanas de octubre.