LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


El fracaso del cine español

Es muy difícil, con lo malo que es el cine español, que lo vean en el extranjero, y aunque excepciones las hay, -tienen mucho mérito para cómo está el ambiente-, en general, el cine español vive del enchufe y de las subvenciones. Los españoles normales, cuando se enteran que una película habla mal de España, y pone verdes a sus antepasados, héroes o ancestros, ni va. El problema es que el cine español no recibe las subvenciones por la cantidad de butacas que vende, sino por lo allegados que sean sus directores, actores, promotores y productores a los políticos de turno. Para recibir la subvención lo único que tienen que hacer es estrenar la película, lo que no parece muy difícil teniendo en cuenta que se obliga a las salas a tener un porcentaje de cine español. Al final solo triunfan, -me refiero cara al público no cara a recibir un caracol o un molusco de plata o un Picasso, que se lo da un jurado amiguete-, las películas de humor. Así ha triunfado Torrente, Ocho apellidos vascos, las de Almodóvar, -algo le debe a su íntimo Antonio Banderas-, y alguna más, pero todas de humor.
Es verdad que el cine americano a veces critica al propio Presidente de EE.UU., y en muchas películas yanquis la CIA, o cualquiera de esas organizaciones estatales americanas, en vez de perseguir el bien o la paz son una banda de asesinos o de enemigos de la patria encubiertos, pero durante muchos años desde Ben-Hur o Solo ante el peligro, ganaban siempre los buenos, y además lo que hagan los yanquis, cuyo patriotismo está fuera de toda duda, no tenemos por qué copiarlo. 
Los de la ceja, y en general se les llama así por Zapatero pero yo entiendo más que se les llama así por cejijuntos como el de filipinas, se han tomado lo del nihilismo a pies juntillas, porque todo lo que termine en ismo, como estalinismo, les huele a bonito, y para ellos España, la patria, la bandera o como la quieran llamar, les huele a caca, salvo que sea la de Puigdemont porque hace daño. 
Lejos queda El Verdugo de Berlanga, o Las Suecas de José Luis López Vázquez, o tantas películas de guiones y actores admirables que hicieron grande un día el cine español.
Ya no queda nada, porque los que se han empeñado en desmoralizar a España, poniendo a los españoles de cobardes, torpes, feos, -ellos lo son y no tienen que fingir en eso-, traicioneros y corruptos, muerden el polvo de su propio camino: no hay ni una sola película de éstos que triunfe ni se la recuerde. 
¿Acaso en España no hay héroes, súper deportistas, científicos de primera o historias enternecedoras? Solo las hay para el que las quiera ver o buscar, pero material para hacer una buena película donde gane el bueno, y salgamos llorando de emoción y no de asco, hay de sobra en la Piel de Toro. Ya vendrá alguna oleada de gente que se dé cuenta de que triunfar metiendo mierda es muy difícil.