CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La inquietud

08/05/2020

El miércoles, minutos antes de que empezara el borrascoso debate sobre la prórroga del estado de alarma, charlaban de pie, ante el banco azul. Pablo Iglesias y Gabriel Rufián. Las imágenes transmitían que se trataba de una conversación seria, no era una charla intrascendente como las que se prodigan en el hemiciclo antes de que suene el timbre que anuncia el inicio de la sesión.

Para Pablo Iglesias las horas previas al debate, con toda seguridad le han provocado inquietud. Pedro Sánchez, Carmen Calvo y Adriana Lastra dedicaron ese tiempo a salvar al presidente y a su gobierno, contra viento y marea, y no dudaron en llevar a su terreno a dos partidos que han demostrado en infinidad de ocasiones no comparten en absoluto las iniciativas promovidas por Podemos, que casi siempre han sido asumidas por el presidente de Gobierno… y que son precisamente las que han provocado que el PNV se haya alejado de Pedro Sánchez en los últimos tiempos. Hasta el martes por la tarde.

Por otra parte la influencia de Podemos es la causa de que la gente de Ciudadanos haya estado jugando a la contra de Pedro Sánchez. También hasta el martes por la tarde, cuando Inés Arrimadas tomó una decisión muy arriesgada: apoyar la prolongación del estado de alarma. Se ha cuidado de convertir ese apoyo en algo que tendrá punto y seguido, e insiste en que se trata de punto y aparte: no dará su apoyo al Gobierno en otros asuntos. Sin embargo para Iglesias ese acercamiento de Ciudadanos a Pedro Sánchez aunque haya sido coyuntural, y que el PNV haya vuelto a dar su confianza a Pedro Sánchez, es inquietante. De hecho, el respaldo de PNV y Cs a la prolongación del estado de alarma tiene contraprestaciones, todas ellas en el mismo sentido: más diálogo de Sánchez con estos dos partidos, y que cualquier iniciativa que se tome tendrá que negociarse con Cs y PNV.

Cualquier observador de la cosa política deduce que tendrá muchas dificultades Sánchez para que Arrimadas y Ortúzar den vía libre a las políticas sociales y económicas que propugna Iglesias, porque la mayoría de ellas llevan a España directamente a la quiebra. Pablo Iglesias, que no tiene un pelo de tonto, es perfectamente consciente de que cualquier cambio que pueda introducir Sánchez en las políticas que Iglesias había anunciado ya a bombo y platillo presentándose como su impulsor, lo desacredita ante sus votantes y debilita el papel que juega en el Gobierno. Papel que él intenta por todos los medios que sea el de el hombre que susurra a Sánchez las propuestas sociales más relevantes del Gobierno.

Que PNV y Cs ofrezcan su apoyo circunstancialmente a Sánchez, al mismo tiempo que ERC le retira el suyo, es una pésima noticia para Pablo Iglesias. Con toda seguridad de eso hablaron en esos minutos previos al debate parlamentario, acodados de pie ante el banco azul.