Tradición en riesgo

Redacción
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Los jugadores de la Asociación La Bolera del Recreo Peral demandan que se preste atención a este juego popular conquense para que no desaparezca en unos años

Tradición en riesgo - Foto: Reyes Martí­nez

Recuperar una de las tradiciones más arraigadas de la capital y devolver el juego de los bolos conquenses al lugar donde se merece. Ese es uno de los principales retos de la Asociación La Bolera del Recreo Peral –activa desde 2005 aproximadamente– que, año a año y para estas fechas, reúne a aficionados de toda la vida a este deporte popular, junto a las aguas del río Júcar y en uno de los parajes más bellos de la ciudad. Ahora bien, el juego tradicional más antiguo de Cuenca puede tener los días contados si no se toman medidas urgentes para ello. Cada vez quedan menos jugadores por la edad avanzada de los mismos y a ello se añade, según los miembros de la asociación, el ninguneo que la institución municipal ha hecho en los últimos años. Dos razones fundamentales para creer que «tarde o temprano» se echará el cierre y en la pista de gravilla se colocará una gran carpa con otro tipo de actividad alejada de la deportiva.  «No hay reemplazo, ni gente joven que quiera venir», dice Manuel Castaño , uno de los jugadores habituales. Patricio Tébar, otro jugador, deja claro que los bolos conquenses siguen existiendo por la Diputación y el circuito de Bolos ‘Serranía de Cuenca’ que se celebra en estas semanas. «La cancha existe porque bajamos a jugar varios. El día que no sea así, vendrá el alcalde de turno y se hará uso para otra cosa».  Los jugadores creen necesario que al menos hubiera una ayuda municipal para mantener las infraestructuras, programas en las escuelas para que los menores cogiesen afición y así pudiera producirse ese relevo antes de que acabe la tradición. Otros jugadores se añaden a la conversación y recuerdan que los torneos tradicionales de San Julián y San Mateo se han borrado de la programación festiva en los últimos años. «Por lo menos habría que recuperarlos», dicen los miembros de este grupo social que suma a más de un centenar de asociados. El secretario de la asociación, Félix Higueras, recuerda que, antiguamente, venía mucha gente a jugar a los bolos «porque no había otra cosa. ¿Cuánta gente quería jugar y no le dejaban?», pero, a pesar de que el sitio es extraordinario, «no se incorpora gente joven y los mayores se van retirando».  
Eso sí, algo muy importante que se ha logrado en los últimos años es recuperar el juego en muchas localidades de la Serranía conquense, hasta el punto de que «muchos chavales jóvenes juegan habitualmente». El secretario considera que anteriores corporaciones municipales les tuvieron «abandonados» y cree que habría que implicar más a las escuelas. «Traíamos a los colegios en junio y creo que los chicos disfrutaban un montón», comenta. 
A la fresca. Sobre las ocho de la tarde, y de lunes a viernes, comienzan a llegar los habituales jugadores de esta distracción de la que nadie sabría decir acertadamente en qué momento se empezó a jugar. Uno de ellos limpia y prepara cuidadosamente la pista de gravilla para que no quede ninguna hoja y ninguna piedra que pueda incidir en las tiradas. Otro coloca greda –arcilla– para que las varillas de chopo y olmo puedan quedarse fijadas. 

Tradición en riesgo
Tradición en riesgo - Foto: Reyes Martí­nez
El juego es fácil, se trata de tirar las bolas de madera –remachadas con tiras de metal– desde el fondo del recinto habilitado, para tratar de derribar las filas de varillas. 
Los jugadores, distribuidos generalmente en equipos, vuelven a tirar las bolas –de forma recta o diagonal– para sumar derribos. en la pista denominada Felipe Simarro, que honra a una de las personas que más hizo por este juego. «Era un buen jugador que se encargó de la pista y se preocupó mucho», dice Higueras.
No hay apuestas y dinero de por medio, la honrilla basta para pasar la tarde a la fresca, y un rato divertido y alegre. Mientras, comienzan los turnos para lanzar las bolas de madera y los turistas que pasean por casualidad junto a la ribera del río se detienen y hacen fotos. Los conquenses, los habituados a ver este juego, miran de reojo y siguen su paseo adelante.  
Tradición en riesgo
Tradición en riesgo - Foto: Reyes Martí­nez
Precisamente, Cuenca acoge el próximo 27 de julio la competición que suma a los equipos de La Cierva, Beamud, Valdemoro-Sierra, Cañada del Hoyo, Uña, Portilla, Buenache de la Sierra, Huélamo y Zarzuela. Esa será una buena jornada para que todos los amantes de este juego conquense se reúnan en el «Santiago Bernabéu» de las pistas de bolos, señala Higueras. 


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