Una década para despegar

Roberto Chávarri
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Instalaciones del aeropuerto de Ciudad Real. - Foto: Pablo Lorente

Diez años se cumplen desde que el aeropuerto de Ciudad Real abría sus puertas al tráfico aéreo que espera recuperar en 2019

El 18 de diciembre de 2008 el aeropuerto de Ciudad Real se convertía en el primer aeropuerto de España privado de uso público en abrir sus puertas. Unas 30 horas después de recibir la luz verde al inicio de las operaciones, el aeropuerto entonces llamado Central se estrenaba con Barcelona como destino. 44 pasajeros brindaban a más de 6.000 metros de altitud y a una velocidad de crucero de 600 kilómetros por hora por un estreno que derivó en funeral apenas tres años después, en octubre de 2011 y 100.000 pasajeros después, cuando aterrizaba el último avión, también desde la Ciudad Condal.
Hace justo 10 años se materializaba un proyecto que se había venido gestando desde la década de los 90 y que no ha sido hasta este 2018 cuando ha conseguido abrir una «ventana abierta de esperanza y oportunidad», según indicaron a La Tribuna los actuales propietarios de la infraestructura, CR International Airport, CRIA, sociedad que levantó la pesada losa del concurso de acreedores que atenazaba a la infraestructura desde que la Justicia declaraba la suspensión de pagos en 2010.
El aeropuerto cumple 10 años con unas instalaciones que fueron pioneras en España y que entró en funcionamiento con vuelos a Barcelona por 38 euros, a Canarias por 88 y a Palma de Mallorca por 29 y con unos promotores que auguran un futuro lleno de éxitos para una infraestructura que se convertía en una realidad. Sin embargo, a lo largo de esta década, Ciudad Real ha visto volar esperanzas -que ahora se vuelven a vislumbrar- y, sobre todo, oportunidades. En 2008, el aeropuerto de Ciudad Real era la excepción a la red de aeropuertos públicos de Aena: ofrecía una disponibilidad de 24 horas los 365 días para operaciones de pasajeros y carga como alternativa al entonces saturado aeropuerto de Madrid. Diez años después, aeródromos en Castellón y Murcia, más el proyecto que asoma en Toledo, son competencia directa para Ciudad Real que, además, ha visto como Barajas ampliaba su capacidad de operaciones con una nueva terminal y el anuncio realizado en marzo pasado de un nuevo plan director que prevé inversiones por 1.571 millones de euros a desarrollar hasta el año 2026 en el aeropuerto madrileño, donde también se contempla la llegada del AVE, lo que restaría a Ciudad Real su condición de único aeropuerto intermodal de España, con capacidad de contar con estación de alta velocidad, de pasajeros y de mercancías. El propio director de Relaciones Institucionales de CRIA, José Fernando Sánchez Bódalo, en febrero, ya ponderaba la importancia de la combinación de aeropuerto y alta velocidad ferroviaria en un contexto de liberalización del sector ferroviario.
Los nuevos gestores del aeropuerto de Ciudad Real cuentan los días para iniciar las operaciones, después de que a finales de septiembre firmaran las escrituras para convertirse en los propietarios definitivos tras un interminable proceso de venta que culminó este mes de diciembre con el Govern de Baleares ingresando el dinero en el Juzgado para la compra del aeropuerto, a raíz de una deuda judicial que mantenía con el máximo responsable de CRIA, Rafael Gómez Arribas. Sobre la mesa, ese mismo día de la firma de las escrituras, se exponían las líneas de negocio que se pretenden desarrollar.
En concreto, se espera que los primeros aviones despeguen entre marzo y mayo. Además, tal y como se anunció esta misma semana, CRIA prevé invertir 18 millones y crear 650 empleos en los proximos dos años.
Sin embargo, sí parece claro que por la cabeza de los propietarios pasa la idea de convertir el mantenimiento aeroportuario en la principal línea de trabajo. Un campo en el que ya se empezó a trabajar en 2016 con la firma de un acuerdo con la empresa Hispano Lusitana de Aviación (HLA) por la que esta compañía prevé utilizar la infraestructura aeroportuaria como base de trabajo para el mantenimiento de aviones de compañías aéreas.
Sin embargo, otras instalaciones parten ya con varios cuerpos de ventaja sobre el aeropuerto de Ciudad Real, como es el caso de Teruel, abierto en 2013, y convertido a día de hoy en una de las mayores plataformas de estacionamiento y mantenimiento de aviones de Europa. De hecho, sigue avanzando a pasos agigantados: según informó este domingo el periódico Heraldo, Teruel tendrá en 2021 un gran hangar de 16.200 metros cuadrados de superficie, el triple que el principal hangar de la actualidad -de 6.000 metros cuadrados- y con capacidad para contener simultáneamente dos aviones A380, la aeronave de pasajeros más grande que existe actualmente.
Otra baza de futuro para Ciudad Real es el negocio de carga. «Se estima en el plan de funcionamiento que en dos años se puedan mover entre 3.500 y 4.000 toneladas», avanzó en septiembre el director de Infraestructuras de CRIA, Agustín del Pozo, lo que convertiría a Ciudad Real en el cuarto aeropuerto carguero de España, sólo por detrás de Barajas, El Prat y Zaragoza.
El primer trimestre de 2019 era la estimación de fechas, previsiblemente en febrero, para recuperar la operatividad del aeropuerto, después de cumplirse los trámites administrativos que incluyen la publicación en el BOE de CRIA como gestora aeroportuaria y 112 días desde entonces para obtener la licencia. La pasada semana, según la agencia EFE, Ciudad Real International Airport anunciaba que está intensificando los trabajos para recuperar de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) la licencia de vuelo que permita volver a ver aterrizar y despegar aviones de estas instalaciones, trámites que «llevan su tiempo» por lo que la apertura del aeropuerto podría producirse en tres o cuatro meses.
Tiempo para madurar el proyecto y cerrar acuerdos. «Ya hay tres empresas de mantenimiento, cuatro de carga y dos de aviación general esperando que el aeropuerto de Ciudad Real entre en funcionamiento e, incluso, en algún caso nos están pidiendo fechas para llevar las aeronaves» aseguraba en septiembre Del Pozo, quién también destacaba ante los medios de comunicación la existencia de «negociaciones» con varias compañías para vuelos de pasajeros de carácter transoceánico. De hecho, Sánchez Bódalo aseguró la pasada semana que CRIA seguirá basando su negocio en el desarrollo industrial del entorno del aeropuerto y en los proyectos de vuelos de mercancías, sin renunciar a la línea de negocio que supone esa aviación comercial.