El campo saca los tractores a la calle

C.S.Rubio
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Las organizaciones agrarias en bloque han convocado una manifestación para el día 4 en Toledo. Esta protesta se inscribe dentro del calendario de movilizaciones en toda España. Su principal reivindicación es la consecución de "precios justos"

El campo saca los tractores a la calle - Foto: VÁ­ctor Ballesteros


El próximo martes, 4 de febrero, las organizaciones agrarias Asaja, UPA y Coag sacarán los tractores a la calle para protestar por los bajos precios que están arruinando al sector. La cita será en Toledo a las 11 de la mañana y se engloba dentro del calendario de movilizaciones a nivel nacional que ya se presentó en Madrid a principios de semana. El lema que encabezará la marcha  lo dice todo: «Hartos y al límite».
Una movilización que, por lo que parece,  no será la última. «No vamos a parar», «el campo está en pie de guerra», «necesitamos concienciar a la ciudadanía» de lo que está suponiendo la «tremenda caída de rentabilidad» de  los productos agrarios, explica el secretario general de Asaja, José María Fresneda.
Un argumento apoyado por el resto de las organizaciones. Y es que, como apunta el responsable  regional de Coag, Ángel E. Galve, «no es normal que produzcamos con costes de hoy y vendamos a precios de hace 40 años».
Un problema «muy viejo» que tiene su origen la actual disfuncionalidad de la cadena agroalimentaria, que carga todo su peso sobre los precios en origen. Y que degenera en situaciones tan surrealistas como la de que al aceite girasol producido en la Unión Europea se le exija una serie de requisitos de medioambientales y de seguridad -que incrementan sus costes de producción-, para que luego «los lineales de los supermercados estén llenos de aceite de Ucrania, más barato y repleto de neonicotinoides», un insecticida que está detrás de la alta mortalidad de las abejas, como se  apunta desde Asaja a modo de ejemplo.
Por no olvidar el temor que existe en el sector ante una más que probable rebaja en el presupuesto de la Política Agraria Común, que a día de hoy es la base de la rentabilidad agraria. En concreto, «supone entre el 30 y el 32 por ciento de nuestra renta», según Galve. La caída de los precios de venta de los productos agrarios «nos está llevando a la ruina», «muchas veces nos cuesta más el collar que el galgo». Por eso, insiste, «no vamos a admitir una reducción» del presupuesto comunitario.
Y Fresneda, desde Asaja, va más allá, al avisar ya de que la patronal agraria no va a permitir que «con las ayudas de la PAC se haga política». En este punto, este líder agrario también ve como origen del problema el movimiento ‘anti-agricultores’ que, en su opinión, está triunfando en Europa. Por eso, avisa de que van a  «plantar cara a todos los ecologistas y veganos que vienen todos los domingos con pancartas a nuestros pueblos» y  que «van atacando cualquier actividad productiva que hace un agricultor». «Agricultores y ganaderos que, junto con los jubilados, son los únicos que dan vida a nuestros pueblos», según les recuerda.
Desde UPA, Julián Morcillo llama a la ciudadanía a ponerse de lado del sector agrario, a día de hoy el de mayor peso en la economía regional. «El sector agroalimentario supone el 15 por ciento del PIB de Castilla-La Mancha» y, por sí solo, genera « más de 7.000 millones año en exportaciones». De ahí la importancia de garantizar la renta agraria.  «Si no se garantiza el propio sueldo», el trabajo en el campo «difícilmente» podrá salir adelante. Se verá.