LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


Gays o locas

Que conste que tengo muchos amigos gays y que han sido ellos los que me han pedido que escribiese este artículo. Lo que pasó en el día del orgullo gay en Madrid lo consideran vergonzante. La comunidad gay es una comunidad normal, unos son altos, otros bajos, gordos, gordas, ricos, ricas, simpáticos y antipáticos, como en todos lados, y un poco de colorido nunca les viene mal. El aspecto de gente como Grande Marlaska, o Maroto o Zerolo, han dado mucha tranquilidad al colectivo gay, de manera que los que estaban en el armario se han dado cuenta que nadie los ha enviado a la hoguera, y que España es un país tolerante donde todo se admite, dentro del respeto. Los que antaño eran anti gays también se han percatado que los homosexuales no tienen las orejas puntiagudas ni rabo como el demonio, y  nos ha tranquilizado ver como se casaba un Ministro con otro hombre, o un juez. Ahora bien, la fiesta se desmadró, y se ha demostrado que la gobiernan gente que no tiene poder ni personalidad para impedir que la fiesta gay se use políticamente o se desmadre con faltas de respeto al resto del mundo que también es respetable. Me han enviado fotografías de un señor mayor en el desfile besando a un niño de unos 5 años en la boca cuando éste iba a hombros de su padre, gente con el culo al aire poniéndolo en pompa de forma continua queriendo provocar no se sabe qué, un tipo dándole por saco al oso de la escultura del oso y el madroño, símbolo de Madrid, dos tipos haciendo actos sexuales en el césped de Recoletos, por no decir los que increparon y amenazaron a los de Ciudadanos, que tenían tanto derecho como cualquiera a estar allí. Lo siento, pero la sensación que tengo es que si hay algún gay en el armario de momento se va a quedar sin salir, y sobre todo las del género femenino, que tienen más miedo a dar la cara por el qué dirán. No me estoy metiendo con la fiesta ni con la celebración, y lo digo por si algún imbécil se le ocurre malinterpretar este artículo. Me estoy metiendo con que los gays no tienen por qué ser obscenos, maleducados, ni pertenecer a ningún partido político o no, un gay no tiene por qué hacer alharacas que pertenecen al mundo animal, o que son propias del cojo manteca destruyendo el mobiliario, o faltando el respeto a los que no lo son. Había muchos vestidos de monjas y de curas, y crucifijos en el suelo, como si la religión cristiana fuera su enemiga. Por supuesto que no salían quemando banderas del Islam, donde de verdad los ahorcan o los lapidan, lo cual quiere decir que no tienen miedo del cristianismo y sí lo tienen de otras religiones más intransigentes. Eso tiene nombre. Por cierto conozco varios gays dirigentes del PP que se han casado, también del PSOE, hasta parejas de la Guardia Civil, pero no conozco a ninguno de Podemos ni de la UGT ni de Comisiones Obreras ni de Esquerra Republicana, y menos de Bildu y nadie se metió con ellos.