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La mayoría de subastas judiciales quedan desiertas por falta de ofertas

D. Guijarro
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Los juzgados de Cuenca registran una media anual de 130 de estos concursos. En lo que va de año se han señalado fechas para 70 actos, diez más que en el mismo periodo de 2014

Las subastas se realizan en los juzgados. - Foto: Reyes Martí­nez

Las subastas suelen asociarse a la venta, al mejor postor, de obras de arte u otros objetos que pueden llegar a alcanzar sumas millonarias en los procesos. Sin embargo, hay otro tipo de subastas, menos conocidas, en la que los objetos que se ponen a la venta son más cotidianos, variados y, por lo general, tienen como origen el impago por parte de los propietarios. Se trata de las subastas judiciales que registran en lo que va de año un ligero repunte. 
El Servicio Común de Ejecuciones de Cuenca es el órgano de señalar las subastas que se realizan en todos los juzgados de Cuenca y cada año registran una media de 130, según confirmó a La Tribuna el director del servicio, Víctor Ballestero quien asegura que en un 90% de los casos de viviendas queda desierto. 
La mayor parte de los objetos que salen a la venta a través de estos sistemas son bienes inmuebles (fincas y casas) y vehículos, aunque en ocasiones «se pueden subastar ropa u otro tipo de objetos pero es menos frecuente».
El origen de estos objetos derivan de ejecuciones hipotecarias «principalmente» que, según señala Ballesteros, a pesar de la mejoría económica que experimenta España respecto a los años anteriores, «no están disminuyendo en lo que va de año». 
Los juzgados de la capital han señalado fechas para un total de 70 subastas, lo que representa un incremento del 16% frente a las 60 que se habían indicado el pasado año en el mismo periodo de tiempo.
A pesar del incremento del número de casos en la mayoría de ellos quedan desiertos ante la falta de ofertas. «En el 90% de los casos no acuden postores y se los suele quedar el ejecutante por un 50 ó 70% del valor en función del tipo de bien», asegura el director. 
 
La estrella, los coches. El responsable asegura que las que más interés levantan son las de los vehículos frente a las viviendas o fincas rústicas. «Hemos notado un incremento desde que se publican en el portal de Justicia porque la gente se entera más».
Un interés que llega a atraer a personas de toda España hasta la capital para pujar por algunos de estos objetos que pueden considerar como chollos. Explica que estos ‘subasteros’ profesionales, tanto de fuera como de Cuenca, suelen ser los que se adjudican la mayor parte de estos vehículos que en ocasiones se dedican a venderlos porque todavía están dentro de la vida útil del coche, o para desguazarlos para extraer piezas y venderlas.
El origen de la mayor parte de los turismos, comerciales, vehículos industriales o tractores que son subastados por los juzgados es de «embargos que se acuerdan a petición de las partes implicadas en procesos judiciales», dice Ballestero. Esto significa que cuando se ejecuta una sentencia de un juzgado se inicia una averiguación patrimonial de todos los bienes del deudor y el acreedor lo que hace es decretar bienes susceptibles de embargo. 
Por este motivo, explica el director, «cuando se trata de bienes muebles suelen ser de este tipo de procesos», y entre todos los vehículos son los más buscados ya que suelen ser los que tengan un mayor valor.
 
Ejecuciones hipotecarias. En el caso de las propiedades inmobiliarias que provienen de ejecuciones hipotecarias, «en el 99 por ciento de los casos se las adjudican las entidades bancarias», asegura el director del servicio, que añada suelen destinarlas a otras sociedades que disponen para gestionar este tipo de productos y con las que los sacan al mercado inmobiliario. 
Relata que la ley obliga a las entidades bancarias a sacarlas a subasta pública y si no hay ofertas por ellas las pueden volver a comprar con un descuento sobre el valor al que salieron. «Si se trata de viviendas habituales se paga el 70 por ciento del valor de tasación, y en caso de que no lo sea, solares, naves, etc, se lo quedan por el 50 por ciento del valor».