La cabecera del Tajo tendría un 43% más de agua sin trasvase

Luis J.Gómez
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Desde que está en vigor el Memorando del Tajo-Segura, el pasado año fue el único en el que se autorizaron trasvases los doce meses, aunque los dos últimos solo para consumo humano

La cabecera del Tajo tendría un 43% más de agua sin trasvase - Foto: Javier Pozo

Este 2020 la cabecera del Tajo empezó el año sin cubrir ni una cuarta parte de su capacidad. Los 569 hectómetros cúbicos que acumulaban a comienzos de enero solo representan un 22,6% de los que podrían embalsar. Y solo un mes antes estaban mucho peor, pues se acercaban peligrosamente a la barrera de los 400 hectómetros cúbicos, por debajo de la cual no se puede trasvasar. Pero Entrepeñas y Buendía, los embalses de la cabecera del Tajo tendrían un 43% más de agua si no se hubiesen aprobado derivaciones al Levante todos los meses de 2019.
El efecto de los trasvases ha hecho que de la cabecera del Tajo hayan salido 248,1 hectómetros cúbicos a lo largo del pasado año. Además hay otros 34,2 que se han autorizado de trasvase, pero que están pendientes de enviar al Levante. Son los correspondientes a los meses de octubre, noviembre y diciembre, que se autorizaron, pero no se han podido enviar porque desde el 1 de octubre el canal está cerrado por labores de mantenimiento y reparación de averías. La primera estimación calculaba que se volvería a abrir a mediados de noviembre, pero ni siquiera a mediados de enero volvía a estar en funcionamiento.
Sin el efecto de los trasvases, los embalses de cabecera habrían entrado en 2020 con 817,1 hectómetros cúbicos, acercándose al tercio de su capacidad, en lugar de con los 569 hectómetros con los que empezaron el año. Desde entonces ha subido la recarga y a fecha de 15 de enero, el Sistema Automático de Información Hidrológica da unas reservas de 592 hectómetros cúbicos.
2019, el más trasvasista. Desde que el BOE del 12 de septiembre publicó las nuevas reglas de explotación del Tajo-Segura, 2019 ha sido el año más trasvasista. Esta nueva era, la era del ‘Memorando del Tajo-Segura’ viene marcada por las matemáticas. Si la cabecera está por debajo de 400 hectómetros cúbicos no se puede trasvasar, algo que ya ocurrió en enero de 2016 y durante un período mucho más largo que fue desde junio de 2017 a marzo de 2018. A finales del pasado año estuvo también a punto de ocurrir, pues a comienzos de octubre solo tenían 455 hectómetros cúbicos.
Las reglas de explotación vigentes desde 2014 permiten trasvasar al máximo (60 hectómetros cúbicos al mes) cuando la cabecera supera los 1.300 hectómetros cúbicos, que supone el 50% de su capacidad. En estos cinco años no se ha llegado nunca a esta situación. Lo más habitual es que los embalses estén en nivel 3, cuando están por encima de los 400 hectómetros cúbicos, pero no llegan a unos niveles que varían en función del mes. Para este mes de enero tendrían que tener más de 602 hectómetros cúbicos para pasar al nivel 2.
El pasado año los embalses comenzaron en ese nivel 2 y por eso hasta abril  se autorizaron derivaciones de 38 hectómetros cúbicos cada mes. En ese primer cuatrimestre salió más de la mitad del volumen de agua que se ha aprobado derivar para todo el año.
Después las reservas bajaron y se han ido aprobando sistemáticamente trasvases de 20 hectómetros cúbicos al mes, que es el máximo que se permite con los embalses a nivel 3. Así ocurrió desde mayo a agosto.
Pero con la llegada del otoño y la reducción de las reservas, las autorizaciones se empezaron a rebajar. Al principio se recortaron muy poco. En septiembre se autorizaron 16,1 hectómetros cúbicos y en octubre 19,2. Sin embargo, en noviembre y diciembre solo se autorizaron derivaciones de 7,5 hectómetros cúbicos cada una y exclusivamente para consumo humano, algo que ha celebrado la Junta de Castilla-La Mancha y que han repobrado desde Murcia y Alicante, que demandaban agua del Tajo para regadío.
Aunque esos dos últimos trasvases han sido solo para consumo humano, 2019 ha sido el primer año de la era del Memorando en el que se han autorizado derivaciones todos los meses. Pero el récord trasvasista de la vida del Tajo-Segura hay que buscarlo en el año hidrológico 2000-2001 (el año hidrológico empieza el 1 de octubre y termina el 30 de septiembre). Entonces se derivaron 600 hectómetros cúbicos. Hay que recordar que entonces no había entrado en vigor la primera barrera no trasvasable que se puso, que fue de 240 hectómetros cúbicos.