COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


A favor y en contra de las elecciones

A pesar de haber sido la encuesta que más se acercó a los resultados de las elecciones, los barómetros del CIS gozan de mala prensa por los desorbitados datos que ofrece sobre el apoyo que recibiría el PSOE en unas elecciones, teniendo en cuenta que es la fotografía de un instante determinado y que las circunstancias cambian a velocidad de vértigo y  por tanto se producen variaciones en las percepciones de los ciudadanos de forma constante. Pero queda la tendencia, las grandes líneas que señalan por donde van los intereses y las preocupaciones de los ciudadanos y su intención de voto.

Ahora que el tiempo comienza a apremiar, aunque aún quedan posibilidades -un gesto en el último minuto lo puede cambiar todo-, comienzan a producirse movimientos y datos que tanto apuntan a la repetición de las elecciones como aprietan para que se llegue a un acuerdo que permita la conformación de un gobierno progresista, sea cual sea su formulación. Ya se encargarán ellos de que el acuerdo parezca el bálsamo de Fierabrás.

El último barómetro del CIS  puede ser un acicate para que el PSOE tire la toalla y apueste por las elecciones, en el caso de que esa no sea una decisión tomada hace tiempo, al menos desde la investidura fallida. El líder del PP suspira también por la repetición electoral. Solo puede mejorar los peores resultados de su historia, alejar riesgos y erigirse en el único líder de la derecha, y dejar a los otros otros partidos de su espectro ideológico como subsidiarios.

Como no hay atribución de escaños no solo se puede intuir que la situación actual no cambiaría mucho, que los socialistas necesitarían a los podemita que es posible que Ciudadanos ya no sumara la mayoría absoluta con los socialistas y entonces si que se quedarían en tierra de nadie. Si se repiten las elecciones y se reproducen los resultados, aunque con una menor participación que los partidos se tendrían merecida por su incompetencia a la hora de interpretar los deseos de los ciudadanos, se habría perdido mucho tiempo para llegar a una paráfrasis conocida, para hacer normal en España lo que es normal en el resto de Europa, los gobiernos de coalición y que se han experimentado con éxito sobre todo en ayuntamientos y en comunidades autónomas.

Además de las sucesivas encuestas otros movimientos comienzan a forzar la máquina, el Rey al iniciar una nueva ronda de contactos para ver si hay posibilidades de designar un nuevo candidato, los empresarios manifestando su temor a que Unidas Podemos alcance algún tipo de poder y los partidos de derechas callados porque lo mejor para uno es nuevas elecciones y lo peor para otros dos es que se convoquen. Y Pablo Iglesias aferrado a los sillones.