CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Motivos para preocuparse

La amenaza se ha convertido en algo real. En un día, se ha duplicado el número de afectados en Madrid, y en el País Vasco han saltado las alarmas y el gobierno de Urkullu ha decretado el cierre de los colegios de Vitoria durante quince días.

Desde Moncloa y Sanidad se sigue pidiendo serenidad y dicen que tienen todo bajo control, pero hay motivos para preocuparse. Por el crecimiento de afectados en España, y porque da la impresión de que no se toman medidas de prevención sino cuando los datos empiezan a dispararse. Preocupa mucho en España lo que ocurre en Italia, el segundo país del mundo con mayor número de afectados y que está ahí al lado; se han producido casi 400 muertos a la hora de escribir estas líneas; que pueden ser más cuando las lean, el virus se expande con gran rapidez. Tanto en Francia como en el Reino Unido se han tomado medidas que a España todavía no han llegado. Como no han llegado medidas drásticas a Alemania, pero allí los controles son exhaustivos y no se han producido muertes. En Francia, con afectados y muertes en número similar a España, se ha cerrado el Louvre; en España no se ha cerrado el Prado. Dentro de pocos días se celebran unas Fallas multitudinarias y, a continuación, la Semana Santa con millones de españoles y de turistas aglomerados en las calles. Da la impresión de que se temen más las repercusiones económicas que las sanitarias.

En Portugal, el presidente Rebelo de Sousa se encuentra aislado después de que visitaran la sede presidencial los alumnos de un colegio obligado a cerrar por detectarse tres casos de corona virus. En Madrid, se encuentra bajo observación un alumno de Santa María de los Rosales, el colegio al que asisten las hijas de los Reyes.

Hay motivos para preocuparse tras unas semanas iniciales en las que daba la impresión de que España estaba siendo invadida por una ola de alarmismo exagerada. Sin embargo hoy hay motivos sobrados para tomar medidas que den seguridad respecto al control de un virus que puede ser mortal y del que no se conoce el método de contagio, excepto que actúa con una velocidad de vértigo. Las escasas medidas que ha tomado el gobierno provocan muchas dudas porque parecen arbitrarias: se prohíben determinadas concentraciones pero no otras de las mismas características, se cierran centros de mayores pero el personal puede salir de ellos con libertad; se anulan unos congresos y actividades deportivas, pero no otros. Son las empresas las que toman decisiones de sentido común y en cuanto han tenido un primer casi de afectado han pedido a sus trabajadores que se queden en casa y trabajen desde allí.

Pedro Sánchez ha presidido este lunes una reunión para abordar el problema. Al fin. Ya era hora de que transmitiera su interés personal por un asunto que angustia a un buen número de españoles.



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