VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


La ley más deseada

Hay una pulsión social en España que obliga a legislar para ampliar la protección de las mujeres contra los delitos de carácter sexual. Hay leyes que han quedado obsoletas y necesitan una actualización de acuerdo a los comportamientos punibles que se producen avanzado ya el siglo XXI. Eso es innegable y a esta realidad no le vienen bien ni los radicalismos de un lado ni los del opuesto. La consideración del abuso era demasiado laxa en los tiempos que corren, con una sola mujer que lo sienta así la reforma tiene pleno sentido.

Otra cosa son las prisas y la improvisación para hacer una nueva norma legislativa, a los dos meses de llegar a un ministerio creado especialmente para cuidar aspectos sensibles de la defensa de las mujeres. Ese es el error de la ministra Montero, no medir con detenimiento el alcance de sus iniciativas y tratar de imponer, junto a su compañero vicepresidente, su visión del asunto al resto del gobierno y del país. Aunque tenga lagunas jurídicas, aunque tenga errores ortográficos, aunque plantee delitos que no existen, ellos se otorgan la verdad absoluta. Todo vale y el que ponga objeciones es un machista frustrado, como el ministro de Justicia o la vicepresidenta primera que frenaron el proyecto señalando que era una chapuza en toda regla. No se le puede negar el carácter provocativo a la ley del sí es sí. Hasta Carmen Calvo ha quedado rebasada en feminismo militante. La verdadera creadora de la demagógica y peligrosísima frase, que tiene un encaje legal tan dudoso como los párrafos de la nueva ley que se inspiran en ella. Los tribunales tendrán que discernirlo, en esta etapa de pretendida desjudicialización de la vida política, porque el sí tendrá que tener una base documental para que se demuestre que no era realmente un no, o para que cualquier acusado presuntamente culpable pueda alegar que era un sí que luego se convirtió en un no por circunstancias espurias.

La otra variable de este sainete son las consecuencias políticas que ahora se niegan pero que, acumuladas con el paso de los meses y los años, dictarán sentencia sobre el actual ejecutivo. La retransmisión del nuevo episodio de confrontación en el seno del gabinete de Sánchez ha demostrado una vez más que la coalición es un mero instrumento para mantener el poder, sin proyecto político coordinado ni horizonte de país. El ministerio de Montero iba contándoles a los periodistas lo que luego ella misma negó en la sala de prensa de la presidencia. Y mientras tanto, calentaba la movilización de hoy domingo para arrojársela a la cara a todos aquellos o aquellas que puedan tener discrepancias respecto al enfoque con el que han decidido defender los derechos y la igualdad de las mujeres.



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