COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Una propuesta efímera

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera sacudió el avispero para dar la impresión de que era un hombre de Estado, que se sacrificaba para sacar al país de la situación de inestabilidad y permitir que la legislatura comenzara y forzar a que el próximo presidente del Gobierno tuviera que pacta una a una todas sus iniciativa con él que pasaría a ser el socio preferente dejando de lado a Unidas Podemos y, pese a los recelos de muchos militantes socialistas que corearon “con Rivera no”’ se abordaría una legislatura duradera con escaños más que suficientes para sacar adelante proyectos de interés social y hacer frente a los desafíos económicos que se presentan.

Pero no. Albert Rivera da la impresión de que quería garantizarse un lema de campaña, realizar una propuesta que le permitiera dar la vuelta a la encuestas que le pronostican una caída de sus apoyos, precisamente por no haber hecho hace cuatro meses lo que ahora propone y que es lo que le demandaba la mayoría de sus votantes y el ‘sector crítico’ que ha laminado, conseguir llegar a un acuerdo con los socialistas en lugar de hacerlo con Vox y el Partido Popular.

La propuesta de último minuto dividida en tres partes tan sensibles, Navarra, Cataluña y fiscalidad, no era una cuestión para debatir en unas pocas horas y menos con argumentos que no son del todo ciertos, o que son tan interpretables como la respuesta que le ha dado el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. Donde Albert Rivera ve “una tomadura de pelo”’ en la respuesta a sus demandas, el secretario general del PSOE ve un cumplimiento adecuado de la Constitución, el respeto a la independencia judicial y un compromiso pactado de no aumentar los impuestos a las clases trabajadoras.

Sin embargo, a Albert Rivera se le han visto las intenciones con su propuesta efímera. Con su iniciativa a veinticuatro horas de entrevistarse con el rey a quien debía explicar el sentido de su voto no pensaría que el PSOE iba a dar por buenas todas su peticiones o dejarlas sin responder. Con Unidas Podemos pidiendo entrar en el gobierno de la Nación., la verdadera razón de Estado habría sido, en este momento y circunstancia –otra cosa es que hubiera dejado el no es no, por el camino hace tiempo-, es la abstención sin condiciones después de haber dado un golpe de efecto que sobre todo a quien ha descolocado es al Partido Popular que se ve otra vez a remolque del líder de la formación naranja y que por eso no secundó su propuesta. De volver a intentar ser el líder de la oposición Ciudadanos aparece como un partido que da un nuevo bandazo, que lejos del pragmatismo apuesta por el oportunismo con la única esperanza de frenar la tendencia a la caída en escaños que vaticinan todas las encuestas. Cierto que Sánchez pide los votos ‘gratis total’ para su investidura, pero el precio que tendría que pagar después sería bastante alto, porque la desconfianza entre ambos líderes alcanza todavía cotas más altas de las que mantiene con Pablo Iglesias.

Hasta Unidas Podemos, que podía ser la formación más perjudicada por una entente entre el PSOE y Ciudadanos ha visto la jugada de Albert Rivera, lo que le ha permitido mantener su posición maximalista de entrar en un gobierno de coalición, e impedir de nuevo la formación de un gobierno progresista, ante la posibilidad de que se produjera un acuerdo entre ambos.