Tiempos de swing

Sonsoles Arnao


Emergencia feminista

Centenares de movilizaciones en la noche del viernes declararon este país en estado de emergencia feminista. Una llamada de alarma que parece no haber sacudido el panorama político nacional. Ellos a lo suyo. Nos están matando y estamos hartas. Hartas de contar mujeres asesinadas. Más de mil desde que se cuentan, año 2003. No sé cuántas mujeres asesinadas a manos de hombres van en este año. Un verano insoportable. Una media de 60 al año. Nunca me gustó contarlas. Mujeres a quienes arrebataron su vida engrosando estadísticas y observatorios sin que se le ponga freno de verdad.  ¿De qué sirve? Para hacer más cotidiano y normal la barbarie. Hay una fina línea entre la información y la publicidad. Los medios de comunicación pueden y deben informar sobre un problema social de primer orden, con los conceptos e imágenes adecuadas y la opinión de expertos, frente a la publicidad de casos, el consumo de sucesos violentos. Una más en la lista. 
Estamos hartas de teñir las calles de violeta mientras nuestros cuerpos se tiñen de sangre. ¿Cómo es posible que uno de los países con la legislación más avanzada pueda soportar tal nivel de asesinatos? Tras una mujer asesinada hay muchas otras víctimas y mucha vida de violencia. De nada sirven las leyes y pactos de estado si no se ponen recursos suficientes y eficaces. En nuestro país no se protege la vida a las mujeres víctimas de violencia de género. Me refiero a esas que ya han manifestado una llamada de auxilio, han denunciado, han pedido protección y han acabado asesinadas. ¿Por qué no reciben protección del Estado al igual que lo han recibido otros ciudadanos españoles cuya vida corría peligro?  
La emergencia feminista exige respuestas y actuaciones inmediatas frente al repunte de la violencia machista y también frente a la banalización y el negacionismo. El bochornoso espectáculo del Alcalde de Madrid y su compañero de filas discutiendo por una pancarta, con el cuerpo aún caliente de la última mujer asesinada en Madrid, es una canallada. La del Partido Popular y sus satélites de Vox en el gobierno, que cuestionan y pretenden desandar un camino recorrido desde hace décadas. 
Estamos hartas de advertir obviedades, de que a estas alturas haya que explicar qué es el feminismo, el género o el patriarcado. Y menos aún a políticos mediocres y malvados con poder. No es una cuestión de ignorancia si no de estrategia política. El machismo mata y la campaña política e institucional contra el feminismo lo normaliza. No existe la ideología de género, es un invento de la derecha retrógrada y machista para justificar su involución hacia la desigualdad natural.