Resucita el fantasma de un trasvase en el Tajo medio

C.S.Rubio
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La ultraderecha de Vox rescata este proyecto con el objetivo de seguir beneficiando a la huerta murciana y ante el hecho de que la situación de la cabecera del Tajo «no siempre es boyante».

Resucita el fantasma de un trasvase en el Tajo medio - Foto: David Perez Redactor grafico La Tribuna


La ultraderecha de Vox resucita la idea de construir un trasvase desde el Tajo medio, a la altura de la provincia de Toledo,  con el objetivo único de seguir beneficiando a los regadíos del Levante y, muy especialmente, a la huerta murciana. Así se constata en la batería de preguntas remitidas esta semana al Congreso por los de Abascal, donde se insiste en esta solución de seguir ‘pinchando’ el Tajo, basándose en la premisa de que el «agua dulce» es mejor que la procedente de las desaladoras, cuya producción está previsto que se duplique de cara a 2021.
Vox hace suyo el discurso del lobby de los regantes murcianos, personificado en el Sindicado Central de Regantes del Tajo-Segura, que ya hace unos años elevaba al Ministerio de Transición Ecológica una propuesta en este sentido.
Los regantes murcianos planteaban entonces dos alternativas para ‘pinchar’ el Tajo Medio. La opción número uno partía de Azután, cerca de Talavera, y suponía la construcción de un canal de 409 kilómetros para derivar al Levante 250 hectómetros cúbicos extras cada año. Y la segunda pasaba por sacar agua del Tajo a su paso por Toledo capital. En concreto, desde el embalse de Finisterre en el río Algodor, afluente del Tajo y «ocioso» según este colectivo. De aquí se podrían llegar a sacar, según sus cálculos, 250 Hm3 al año.
Una cabecera poco boyante. Eso sí, en su argumentario en defensa de un sector hortofrutícola que «constituye una importante fuente  de creación de riqueza», Vox incluye una premisa hasta ahora negada por los defensores del trasvase: la evidencia de que «la situación de la cabecera del Tajo no siempre es boyante».
Para defender su alternativa de un trasvase desde el Tajo medio, los de Abascal se arropan en las opiniones de uno de los expertos que más ha defendido la pervivencia del Tajo-Segura en las últimas décadas,  Antonio Gil Olcina, director del Instituto Universitario de Geografía de la Universidad de Alicante. Sin citar, eso sí, los últimos estudios medioambientales sobre los perjuicios de este acueducto tanto en la cuenta cedente como en la receptora (véase aquí la actual situación de emergencia ecológica del Mar Menor).
O quitarle agua a Portugal. En esta batalla por mantener el flujo de agua del Tajo al Levante, Vox también hace un alegato por ‘cortar el grifo’ a Portugal. En concreto,  la ultraderecha se plantea «ajustar la salida del agua que el Tajo envía hacia Portugal a una cantidad acorde a lo que establece el Tratado de Albufeira». O más concretamente, al mínimo previsto en este acuerdo bilateral, que regula desde hace más de dos décadas las relaciones hídricas entre ambos países y que marca la salida hacia territorio luso de unos 2.700 hectómetros cúbicos de agua al año.
En esta batería de preguntas remitidas al Congreso de los Diputados, los representantes de Vox también cuestionan al Gobierno central de qué forma se va a compensar el sobrecoste que, como confirman, va a suponer el cambio del agua dulce por agua desalada en el campo levantino.
Las cifras que manejan son las de que el agua procedente de Tajo, fuertemente subvencionada, tiene un coste de 0,12 euros el metro cúbico, mientras que la desalada se elevaría a los 0,60 euros. Un incremento de los costes que «difícilmente podrán asumir» en Alicante, Valencia, Murcia y Almería, la inmensa mayoría de ellas provincias  que se han convertido en importantes caladeros de votos para los de Abascal.