Renovarse en tiempos de pandemia

Ana González (EFE)
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El coronavirus lleva a muchos negocios a innovar y buscar alternativas que impulsen una supervivencia que pasa por ofrecer servicios que antes no estaban vinculados a su sector

Renovarse en tiempos de pandemia - Foto: María José López

El virus causante de la pandemia ha provocado que muchos negocios, para evitar el cierre, se hayan reinventado. Así, ahora proliferan los matrimonios de conveniencia, desde las gasolineras que subsisten por sus supermercados, hasta ultramarinos que han optado por la economía colaborativa y estancos que sirven cafés para llevar.
En un impulso al comercio local, Rafael García, que regenta el ultramarinos A de Aurora, en el municipio coruñés de Noia, apostó por unirse a otros establecimientos de la zona para hacer juntos repartos a domicilio y poder ofrecer al cliente un «servicio más global» y una alternativa a las grandes superficies comerciales.
«Es necesario ayudarse, hacerse favores y colaborar para poder sobrevivir en un mundo tan competitivo en el que priman las compras por internet», explica García, y añade que coopera con a una frutería, una pescadería y una carnicería.
Esta iniciativa fue «fruto de la pandemia», añade, pues «los supermercados se colapsaron en el reparto a domicilio», llegando a tardar a veces una semana en hacer el envío, por lo que «la gente buscó alternativas» e intentó ayudar al comercio «más próximo».
El comprador puede llamarlo o mandarle un WhatsApp y pedirle también algo de la carnicería, y él se encargará de ir a buscárselo.
Además, Rafael y su mujer, Eva, también quisieron ayudar a aquellos establecimientos que tuvieron que cerrar y repartieron más de 600 litros de leche que los hosteleros tenían en sus almacenes.
De la misma forma, echaron una mano a pastelerías para quitarles el excedente de Pascua, por lo que hicieron un arduo trabajo en Semana Santa para repartir estos dulces en las casas particulares.
Esta situación hizo que se percataran de que los negocios locales se necesitan unos a otros y por eso su método de economía cooperativa llega para quedarse. Ahora trabajan en «hacerlo un poco más formal» e implantar un teléfono común, para hacer pedidos de varios comercios a la vez.
Las ideas se suceden para poder subsistir en esta crisis en la que la hostelería ha sido de los sectores más dañados. «Un paquete de tabaco y un café para llevar», fue la ocurrencia de David Padrón, que tiene un estanco en Moreiras, en el ayuntamiento orensano de Toén.
Su pequeño local de esta zona rural ofrece habitualmente dos servicios en uno: tienda de tabacos y cafetería. Pero la declaración del estado de alarma hizo que su negocio se quedase a medias.
«Tuve que abrir por el tema del estanco y eso me permitió servir cafés para llevar», cuenta, indicando que este producto es el único del bar al que le pudo sacar partido mientras vendía tabaco.
«Desde que empezaron las restricciones por el coronavirus, vendimos cafés continuamente, porque la gente aprovechaba y de paso que venía a comprar tabaco ya se llevaba uno», apunta Padrón.
Aunque ahora pueda servir en su terraza y, más adelante, estará en condiciones de reabrir el interior de su cafetería, cree que muchos de sus clientes seguirán prefiriendo el producto para llevar, ya que «en un tiempo, la gente aún no se va a atrever entrar al bar».


Combustible y más

La alteración no fue menor en las gasolineras, que redujeron drásticamente la venta de combustible, aunque muchas mantuvieron su clientela en las tiendas gracias a sus alianzas con cadenas de supermercado.
Es el caso de la gasolinera urbana de As Moas, en La Coruña, que ha perdido durante el estado de alarma el 80 por ciento de compradores de combustible y, sin embargo, la venta en la tienda, de productos de alimentación y primera necesidad «ha permanecido estable», asegura el encargado del negocio.
A esta franquicia, el cierre de los locales de hostelería le ha beneficiado: «El que consumía más en los bares ahora aquí podía coger un café para llevar, un sandwich o una cerveza y aprovechaba y adquiría también algo para casa».
«Esa ha sido un poco nuestra venta», mantiene el encargado, que espera «recuperar la normalidad» en la desescalada con el combustible y los lavados.