Tiempos de swing

Sonsoles Arnao


Versos borrados

¿Quién se atrevería a borrar unos versos? Borrar poesía. Qué acto tan mezquino, tan estúpido. Pero… quién se atrevería a borrar la memoria viva, la emoción herida y la esperanza parida en cada verso del poeta. Y a Miguel Hernández. Quién se atrevería. En esta España que tanto le dolió al poeta, aún vagan muchas sombras, secas y mezquinas. Bocas de ira, ojos de acecho. Perros aullando. Perros y perros. Todo baldío. Todo reseco. El Alcalde de Madrid, que encabeza un gobierno del PP y C´s con el apoyo de Vox, ha destruido el Memorial en La Almudena, en homenaje a los casi tres mil represaliados, ejecutados e inhumados en este cementerio, por el franquismo en Madrid, entre 1939 y 1944. Como una suerte de  refusilamiento en las tapias de este cementerio, como la de tantos otros de nuestro país, que recibieron la sangre y los huesos de miles de hombres y mujeres que tras la guerra acabaron enterrados y vencidos. Nos quedaba la memoria. Y la poesía. Y sus nombres para volver a escribirlos en la historia. Para nombrarlos, para sacarlos del olvido y de las sombras. Y de las bocas de la ira. Del odio y de la venganza de quienes no dejan sanar las heridas. Ni la del amor, ni la de la muerte, ni la de la vida.

El Alcalde de Madrid, esa especie de bufón, arrogante de la ignorancia, tiene razón en una cosa. Dice que lo que han hecho, ha sido siguiendo el espíritu de la transición. Y eso es verdad. El espíritu de esa modélica transición que imponía silencio y olvido ante los homenajes, nombres de las calles, estatuas y monumentos a los franquistas. La transición con 'paz, piedad y perdón' quería decir para los herederos de los que no querían la democracia, que los otros muertos, seguirían arrinconados en cunetas, desparramados en fosas comunes, desterrados en el olvido. Sus hijas, llorando en silencio y callando aún con miedo. Sus nietos, desenterrando las fotos, las cartas y la memoria. Nuestros más ilustres españoles aún en sus países de asilo. Machado, Azaña, y tantos otros poetas, científicos, políticos, periodistas, aún en el exilio. El peor de todos, el del olvido. Ese es su espíritu de la transición, el de la 'resignificación', así ha llamado el gobierno de Madrid a la destrucción de los murales con los nombres de las víctimas de la Dictadura franquista, la equidistancia, la equiparación de víctimas y verdugos. Se empeñan en hacer causa común y fosa común entre la Guerra Civil y los 40 años de Dictadura. A ellos no les importan las víctimas de la guerra civil asesinadas por las fuerzas republicanas o personas afines, lo que no quieren es nombrar y sacar a la luz la represión sistemática, institucional y permanente de un régimen fascista instaurado tras la guerra y un golpe de estado.

¡Ay España de mi vida, ay España de mi muerte! Que débil y triste democracia si se atreve a borrar los versos del poeta más digno, humanista y patriota. Quién puede sentirse amenazado por la poesía y la belleza. Muere un poeta y la creación se siente herida. Pero tú no mueres hoy, ni ayer, ni nunca. Eres viento del pueblo y es torrente tu poesía. Es luz, esperanza y futuro de una España herida y valiente. Es un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida.