TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


El candelero

14/04/2020

Hace mucho tiempo, perdón por repetirles la obviedad, que esto se trata de estar en el candelero. Aunque sea a través de rumores, castillos en el aire y mentiras. De polémicas y desmentidos. De fichajes que nunca concretan. De negociaciones que jamás comenzaron y sin embargo se desarrollan. Esa gran bola de nieve, una trola como una montaña, se mueve sin parar porque nadie quiere quedarse atrás en la carrera por copar las portadas: si un día el Barça es el centro de atención porque Bartomeu 'tal', al día siguiente el Madrid reacciona y tiene un plan super-secreto, super-malote y super-increíble para fichar a Haaland y Mbappé este verano (este verano, ¿saben?, en el que ni usted ni yo ni el más pudiente sabemos si tendremos un minuto de piscina o playa… pero el Real Madrid ya tiene objetivos «hechos»).

Supongo que, además de estar en el candelero, el fútbol tiene mucho, muchísimo, de ilusión. Ilusión en ambos sentidos: en el de generar ambiciosas y preciosas expectativas y en el de mentir para 'embrujar' al personal. El de prometer un imposible, como el enamorado asegura que bajará la luna y el padre convence al hijo de que algún día, si lo desea con mucha fuerza, conseguirá volar.

Entiendo, como les comenté la semana pasada, que hay mucho de locura en el confinamiento: cuando rueda la pelota no hay tiempo de embustes o patrañas. El balón, el gol, es la verdad. Pero cuando se detiene, ay, es cuando las ilusiones y desilusiones nacen en los despachos, en la mente retorcida y sibilina de representantes y cazadores de comisiones, y en las portadas que terminan devoradas por la realidad y el paso del tiempo. Si asumimos que es ficción, entretenimiento (y no información), vale, juguemos todos: «El Marbella tienta a Gareth Bale». Y si cuela, cuela.



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