Pau, la cita que todos temen menos Roglic

José Luis Sorolla (EFE)
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Para el esloveno, la décima etapa supone una gran ocasión para vestir el maillot rojo de líder tras un accidentado inicio de LaVuelta. El corredor del Jumbo-Visma es el rival a batir en la única contrarreloj individual de la 'grande' española

Pau, la cita que todos temen menos Roglic - Foto: Javier Lizón

La contrarreloj individual en tierras francesas es la cita que todos los calificados como aspirantes a ganar LaVuelta 2019 tienen marcada y subrayada en rojo en su agenda.
Todas las miradas están centradas en un solo hombre, al que consideran gran favorito para hacerse con la victoria parcial: el esloveno Primoz Roglic (Jumbo-Visma).
Los otros tres componentes del cuarteto de claros favoritos al maillot rojo que se ha formado después de las nueve primeras etapas, los colombianos Nairo Quintana (Movistar), que saldrá como líder con solo seis segundos sobre el esloveno, y Miguel Ángel Superman López (Astana), junto al español Alejandro Valverde (Movistar), están convencidos de que Roglic les va a meter bastante tiempo en esos 36,2 kilómetros de pelea individual contra el cronómetro.
Su gran objetivo es minimizar al máximo la pérdida que puedan sufrir en esta breve estancia de una etapa y media por las carreteras del sur de Francia, en las que los Pirineos los verán en lontananza.
Para Roglic la cita en Pau es para, por fin, vestirse de rojo, tras un accidentado comienzo de LaVuelta en el que su aspiración hubiera sido hacerlo a las primeras de cambio en la contrarreloj por equipos de Torrevieja, pero una caída se lo impidió.
Ahora, en la única etapa contrarreloj individual, tratará de llenar lo máximo posible su zurrón de segundos en la clasificación general a la espera de poder gestionarlos de la mejor manera posible en las etapas de montaña. Todo lo que no sea una victoria del esloveno volador, en este caso con bicicleta por tierra firme y no con esquís como en su época de especialista en saltos de esquí, será una sorpresa.

 

Objetivo: perder pocos minutos

"Minimizar pérdidas", es la frase que, de una u otra forma expresada, lanzan sus tres adversarios cuando se les pregunta por cuál sería un buen resultado para ellos, aunque ninguno pone una barrera, tal vez por el temor a quedarse cortos o a mejorarla, lo que siempre conlleva una complicada defensa en el caso de no poder superar en el futuro al rival.
Algunos sitúan el tiempo límite a perder con Roglic por parte de Quintana, Valverde o Superman López en unos dos minutos, un tiempo que ven factible recuperar en jornadas como la Los Machucos, el Santuario del Acebo, el Alto de la Cubilla, Becerril de la Sierra o la Plataforma de Gredos, entre las más destacadas.
Sin embargo, también se han apresurado a recordar que hasta el momento Roglic ha estado "muy fuerte y su equipo lo ha respaldado mucho" así como que "no se le ha visto debilidad hasta ahora", como explicaba el líder Nairo Quintana.
La confianza que tienen es que después de los nueve primeros días de hostilidades, en los que la dureza ha estado muy por encima de lo que suele ser habitual en la primera semana de competición de una gran carrera por etapas, los esfuerzos que han obligado hacer al esloveno los termine pagando en forma de "desgaste".
Otro aspecto no menos decisivo puede ser el que en el conjunto Movistar son dos hombres para intentar con un solo objetivo echar abajo las aspiraciones de Roglic, aunque deberán dejar de mostrar las diferentes carencias tácticas que han marcado varias de sus últimas actuaciones.
Para Quintana, la felicidad a la vez que consuelo es que "al menos hoy soy líder" consciente como es de que esa prenda solo le va a durar una etapa, aunque en su caso van a ser dos días por la jornada intercalada de descanso.

 

La sorpresa Pogacar

La clasificación general está muy comprimida, con el de Boyacá al frente pero con tan solo seis segundos de ventaja sobre Roglic, 17 sobre Superman López y 20 sobre su compañero de equipo Alejandro Valverde.
De hecho, en las últimas jornadas han ido alternado alguna de sus posiciones hasta que la corta, durísima y épica etapa del domingo en el Principado de Andorra es la que provocó más cambios. En parte por la dureza de ascender cinco puertos en 94,4 kilómetros, así como por las duras condiciones meteorológicas en las que se disputaron los kilómetros finales, en los que Roglic y López incluso dieron con sus huesos en el suelo.
Quitana, tras pasar por el podio para volver a vestirse de rojo en LaVuelta, algo que no hacía desde que la ganó en 2016, ya anticipó que el frío, la lluvia y el granizo que padecieron podría pasar en los próximos días "factura a muchos".
Aunque a simple vista pudiera parecer que no se podría encajar en este póker de ases alguna otra carta más, un compatriota de Roglic, el jovencísimo Tadej Pogacar (UAE Emirates) podría ser el llamado.
A punto de cumplir 21 años el próximo 21 de septiembre, fue el ganador en la cima andorrana, donde ya se ganó el crédito suficiente como para convertirlo en un comodín de alto valor para el futuro y, por qué no, para el presente.
Con su actuación, más que sorprender, lo que está haciendo es confirmar lo que ya había dejado entrever con sus victorias en el Tour de California y la Vuelta al Algarve hace pocos meses.
"Lo de Pogacar es talento natural", dijo de él su director, Joxean Fernández Matxín, tras ganar en Els Cortals d'Encamps. Lo que no se atrevió fue a ponerle límite porque lo que quieren es que "disfrute con lo que está haciendo y no forzarlo ni exprimirlo".