'Pin parental', un debate abierto

P.R.V.-O.A. (EFE)
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Los colectivos educativos deliberan sobre qué implica esta medida y si es una censura a los contenidos escolares o un derecho de los padres a saber qué materia se imparte en las aulas a sus hijos

'Pin parental', un debate abierto

El pin parental, la medida de Vox para que los padres den su consentimiento a ciertas actividades con contenidos morales o sexuales, ha recibido el absoluto rechazo del Gobierno, pero también de la comunidad educativa, que avisa que puede pasar que un progenitor decida que su hijo no conozca la teoría de Darwin.
Aunque el pin parental -el término hace referencia a los bloqueos que existen para que los menores no accedan a determinados contenidos en televisiones y móviles- lo incluyó la formación de Santiago Abascal en sus programas electorales y el pasado agosto se fijó en una instrucción escolar en Murcia, pero ha sido esta semana cuando ha saltado la polémica y el aviso del Ejecutivo de que responderá con «contundencia» ante ello.
Cabe preguntarse si hablamos de una medida que conlleva censura educativa y vulneración de derechos o defiende que los padres puedan elegir lo que aprenden sus hijos. «Es una cosa extraña, el pin parental suena más bien a una ocurrencia política y a un momento político», destaca el profesor de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo y expresidente de la Conferencia Nacional de Decanos y Directores de Ciencias de la Educación, Juan Carlos San Pedro. Defiende que «todos los filtros y cuidados que se tienen con la profesión docente, aunque podrían mejorarse, habilitan al profesor para tener control sobre los contenidos que imparte en clase y el modo en que lo hace».
Advierte de que con medidas como esta puede llegar el momento en que unos padres, como ocurre con los antivacunas, puedan cuestionar el currículo y decir que su hijo «no aprende la teoría de Darwin, la geografía o determinada historia de España».
«Cada padre podría alegar unos condicionamientos ideológicos y políticos que podrían afectar al currículo escolar que tiene que estudiar su hijo», insiste.
Este experto educativo argumenta que «el individuo construye su propio aprendizaje y sobre eso se basan muchas metodologías» pero que, como es «innegable» la «patria potestad y la responsabilidad de los padres por velar por la formación de sus hijos», es necesaria la colaboración entre familias e instituciones educativas.
San Pedro, que aboga incluso por una mayor autonomía de los docentes, entiende, no obstante, que el pin parental se refiera «a talleres extraescolares, cuestiones que en el fondo son voluntarias y sobre los que los padres podrían tener algún tipo de control».
Para el responsable de Educación de Amnistía Internacional, Carlos Sanguino, esta iniciativa es «una propuesta absolutamente inaceptable» que significaría interiorizar la idea de que «las actividades que sirven para no discriminar a otras personas por ser homosexuales son negativas».

Malestar docente 

De hecho, el presidente de la asociación LGTBI No te prives, de Murcia, Jesús Costa, afirma que las instrucciones que se dieron a principio de curso en la región «están afectando a muchos colectivos y sus consecuencias ya se notan en el día a día de los centros». «Hay malestar entre los profesores que se ven vigilados y limitados por sus propios compañeros al mismo tiempo que hay padres envalentonados que a cualquier cosa ponen una queja a la dirección», asegura.
Esta asociación LGTBI está detectando que los centros educativos «se autocensuran y dejan de pedir las charlas» que ellos imparten.
Los padres de la Ceapa y toda la Plataforma Estatal por la Escuela Pública (en la que están también docentes de CCOO, UGT, STES, CGT y diversas asociaciones estudiantiles ) sostienen que un pin parental «supone una fórmula para censurar los contenidos».
Asimismo, «atenta contra la autonomía de los centros y el interés superior del menor y su derecho a la educación, a lo que se une su intento de intimidar al profesorado».
Por su parte, el secretario general de Escuelas Católicas, José María Alvira, señala que es importante que las direcciones de los colegios «tanto concertados como privados y públicos tengan claro un proyecto y que lo den a conocer a las familias para que sepan lo que eligen».
«Entendemos que las actividades que se hagan en el centro luego sean coherentes con ese proyecto educativo que los padres ya conocen», señala Alvira.
«Pero pedir pin parental para las actividades que se hagan no lo vemos», remarca, al considerar que esta medida «supone cierta desconfianza hacia el centro. Eso no nos parece bueno», añade. Opina que si se hace «una actividad extraordinaria con personal de fuera del centro y que pueda estar vinculada a opciones ideológicas de cierta manera, es conveniente que los colegios informen y ya está».
Escuelas Católicas defiende la formación afectivo sexual y de hecho, Alvira asegura que desde hace dos cursos se prepara a formadores en esta materia y se insiste en que se hable de esos temas.
El Sindicato de Estudiantes anunciará hoy mismo movilizaciones para frenar las medidas que usen los centros de estudio como plataforma de adoctrinamiento.