ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


El cuartel

La Guardia Civil de Toledo necesita un cuartel nuevo. Lo está necesitando desde hace, al menos, veinte años. Una y otra vez, como en una broma sin gracia, se ha  anunciado y pospuesto la construcción del citado nuevo cuartel. Y hemos llegado a 2020, sin que haya sido posible. ¿Está ‘gafada’ la construcción del necesario cuartel para la guardia civil en Toledo? Si pensáramos en términos de ‘gafe’ o azar, tendríamos que recurrir a  rogativas, procesiones, rituales mágicos, vudú y otras artes mistéricas para que se haga realidad y prescindir de las instituciones públicas e instrumentos tales como la gestión de la ‘rex pública’. Pero, ¿y sí en lugar de invocar esos recursos oscuros, la cuestión residiera en una serie de ineficacias que han ido formando una bola que cuesta mucho  desliar?
Si a los miembros de la guardia civil se les preguntara si necesitan un nuevo cuartel, la respuesta unánime sería afirmativa. Y sí  la pregunta siguiente  incluyera el lugar donde debiera construirse, es probable que la respuesta no resultara tan unánime. Y es que debemos suponer que lo importante no es donde se sitúe el edificio, sino que  se edifique. Y sí les preguntarán si aceptarían que las futuras instalaciones se levantaran  sobre terrenos hipotéticamente discutibles, seguramente responderían que su Institución debe ser respetuosa con las leyes y exquisita en la conservación del patrimonio  de las ciudades y  los pueblos. Su trabajo consiste en aplicar la ley, perseguir a los delincuentes, salvaguardar el patrimonio cultural y ambiental de los españoles y garantizar el bienestar de los ciudadanos. Y sí se les ofertara una ilegalidad, sostendrían con firmeza, que por ninguna causa están dispuestos a manchar el honor de la Institución de la que forman parte. Dirían sí a un cuartel nuevo,  pero no a cualquier precio. Dirían que el prestigio  de años no se puede dilapidar por planteamientos que les son ajenos.
Es lo que creo que dirían. Y tales respuestas  dejarían a los ciudadanos tranquilos.  Se constataría que su trabajo es fiable, además de encomiable. Y a los responsables de proporcionar suelo  les estimularía a disponer de diversas alternativas, (que haberlas ahílas), para cuando sea posible licitar las obras del mencionado cuartel. Se dejaría de hablar ‘por boca de ganso’. No se especularía con teóricos incumplimientos de la legalidad, ni se pondría en duda la honestidad de nadie, incluidos los responsables de las instituciones democráticas, elegidos, recientemente, por los ciudadanos.