COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Torero, torero

Cuenta el futbolista retirado y comentarista radiofónico Michael Robinson que cuando finalizaba una buena jugada en el Osasuna la gente le gritaba "¡Torero, torero!" y que esa fue una de las cosas que le llevó a decidir que había encontrado el lugar donde se iba a quedar a vivir. ¡Torero, torero! Es una exclamación que trasciende el mundo del toro para significar que alguien es valiente o un maestro en su actividad en la que ha realizado un buen trabajo.  Para lograr cuajar una buena faena el maestro debe apretarse los machos, parar, mandar y templar, y no torear fuera de cacho, ganarle terreno al toro y rematar en los medios. Valores que también sirven para la política. 
Es de suponer que son estas cualidades por las que tanto los líderes del PP como los de Vox han decidido incorporar a tres diestros a sus listas electorales para el 28-A. Otra posibilidad es que la elección esté motivada porque consideren que son los que mejor pueden defender la fiesta nacional sometida a cuestión desde que el Parlament de Cataluña votara la abolición de las corridas de toros en su territorio, una ley revocada por el Tribunal Constitucional, y que desde entonces haya habido muchos movimientos en parlamentos autonómicos para tratar de acabar con una fiesta que unos consideran una barbaridad y otros una manifestación artística y cultural que es preciso proteger y fomentar. 
Para defender los toros, sin embargo no es preciso que haya toreros en el Congreso de la misma forma que para defender los intereses de los pescadores no se elige al patrón de un barco de pesca solo por serlo. Pero tampoco sería un hecho excepcional. La historia de la tauromaquia cuenta con toreros con un alto nivel intelectual que mantenían amistad con los escritores y artistas de su época como Juan Belmonte, o que eran escritores, como Ignacio Sánchez Mejías, o como Luis Miguel Dominguín, o más recientemente José Tomás. Además muchos de ellos destacaron por su inteligencia natural y a buen seguro que habrían triunfado desde la tribuna del Congreso donde a veces se echa de menos el sentido común. 
Sin embargo, a pesar de su inclusión en las candidaturas es poco probable que alguno de ellos llegue a estrenar su curul en la carrera de San Jerónimo. El torero Miguel Abellán concurre en  el puesto número doce en la lista de Madrid. Si se tiene en cuenta que en las pasadas elecciones el PP consiguió 15 escaños por la circunscripción tendrá muy difícil alcanzar el suyo si se confirma la caída de las expectativas de los populares por el repunte del PSOE y la irrupción de Vox. Ninguna posibilidad tiene Salvador Vega que cierra la lista del PP por Málaga y por tanto su inclusión es testimonial. También tiene mal pronóstico la elección de Serafín Martín, el torero que sustituyó la montera por la barretina en la última corrida en la Monumental de Barcelona, y que ocupa el número tres de Vox en esa circunscripción. 
Los partidos conservadores se han volcado en hacer de la protección de las tradiciones y de determinadas actividades como la caza uno de los ejes de sus campañas electorales, aunque amantes y detractores de ellas los hay en todos los partidos. Su decisión puede tener un efecto boomerang: los animalistas de PACMA lograron 284.000 votos –el 1,2%- en 2016, y subiendo, como se demostró en las elecciones andaluzas.