La 'cara b' del cáncer

Agencias
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Cerca de 1,5 millones de españoles sufren esta enfermedad, de la que se diagnostican 275.000 casos al año y que esconde un alto coste sanitario, pero también familiar, social y laboral

Los programas de cribado son una herramienta muy útil para el diagnóstico precoz de la patología.

Nuevas terapias pioneras, investigaciones reveladoras que hacen ver un futuro prometedor, cronificación de la enfermedad, las claves de la prevención... Hay decenas de aspectos de los que habitualmente se habla, se lee o se escribe  sobre el cáncer, pero, con motivo hoy del Día Mundial de esta enfermedad, el vicepresidente de Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) Valencia, Antonio Llombart, quiso poner ayer el foco en los «graves problemas» que genera la cara b del cáncer, como la pérdida del trabajo o rupturas de pareja, y que a menudo los pacientes deben «arrastrar» el resto de su vida. Por ello, un 60 por ciento de los afectados necesita ayuda socioeconómica y un 75 por ciento psicooncológica.
Sin embargo, Llombart criticó  que la actuación de la Administración es «extraordinariamente deficitaria» en este campo y, en concreto, criticó que «ha dejado en manos de la AECC» la atención psicooncológica cuando «no podemos sustituirla en un problema tan serio como este».
«El coronavirus ha causado unos 17.000 enfermos y 400 muertos en China pero se prevé que en unos meses se controle», apuntó, mientras que cada año se diagnostican en torno a 275.000 casos nuevos de cáncer en España y existen alrededor de 1,5 millones de personas afectadas por esta enfermedad, con todos los problemas sociales y familiares que llevan asociados.
Por ello, la AECC puso en marcha en 2017 un programa de ayudas para cubrir estas necesidades y en el último año ha aumentado un 45 por ciento este apoyo.
El perfil imperante de la persona atendida es mujer, de entre 50 y 70 años, y que padece cáncer de mama y, al respecto, Llombart aclaró que los hombres acuden menos porque «son mucho más reacios a reconocer sus debilidades y pedir ayuda». Por tipo de tumor, cerca del 40 por ciento corresponden a pacientes de mama, seguidos de pulmón y colon.
Al respecto, la gerente de la entidad, Helena Alloza, explicó que las necesidades sociales de estos enfermos son diversas. Así, según el Observatorio de AECC, el cáncer supone «un fuerte impacto» a nivel económico y laboral, ya que hay pacientes que, una vez curados, no pueden asumir un empleo que implique un sobresfuerzo o incluso no pueden volver a trabajar y muchos familiares deben pedir una reducción de empleo para atenderlos. Por otro lado, la propia enfermedad lleva aparejada gastos adicionales, como traslados a otros hospitales o centros médicos o cambios de lugar de residencia para recibir el tratamiento. 

Evitar para ahorrar

Siguiendo con los números, y teniendo en cuenta que las recomendaciones que realiza la Organización Mundial de la Salud (OMS) son que entre el 30 y el 50 por ciento de los casos de cáncer se podrían evitar con estilos de vida saludable y con la implementación de los programas de cribado, se estima que alrededor de 9.000 millones de euros se podrían reducir de los costes globales.
En este sentido, si se interviniera en los hábitos de vida saludables, la reducción del coste sería significativa. Por ejemplo, eliminar el consumo de tabaco evitaría el 30 por ciento de los casos de cáncer y supondría un ahorro estimado de 5.700 millones. Si no se bebiera alcohol, no ocurría otro  7 por ciento de tumores de los casos de cáncer y significaría un ahorro aproximado de 1.300 millones de euros.
Asimismo, actualmente en España hay implantados tres programas de cribado para los cánceres de mama, colon y cérvix. Según los resultados del informe El impacto económico y social del cáncer en España, que presentaron ayer la AECC y Oliver Wyman, un cáncer metastásico de mama (más de 200.000 euros) cuesta casi cuatro veces más que uno detectado en estadio local y uno de colon (casi 150.000 euros) hasta tres veces más. Ante esta situación, desde la AECC quieren que se asuma el desafío de «disminuir considerablemente el impacto del cáncer en la siguiente generación y para ello  debemos empezar a ver la enfermedad como un problema sanitario, social y económico que hay que corregir entre todos y desde todos los ámbitos sociales», según Noema Paniagua, directora general de la entidad.