CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Despropósitos sucesivos

No deja de ser un despropósito que 41 senadores franceses hayan firmado un papel claramente redactado por los independentistas. Despropósito porque significa que en el país vecino hay políticos que no se toman la molestia de saber qué firman, creen lo que primero que les cuentan sin confirmarlo; pero indica también que no sirve para nada la tan cacareada secretaría de Estado de la España Global, económicamente muy bien dotada porque entre sus objetivos principales estaba explicar por ahí fuera la verdad sobre el independentismo catalán e insistir que España es un Estado de Derecho. En cuanto a lo de López Obrador, al lado de los senadores franceses, es una simple cuestión de ignorancia pasada por el populismo del presidente mejicano, al que además de aconsejarle que lea algo de historia, le habría venido muy bien la exposición sobre Moctezuma que exhibió el British Museum hace dos o tres años.
La precampaña es un sobresalto continuo. Las listas del PP las ha cargado el diablo, pero bien cargadas. Más que por las ausencias - Casado tiene derecho a crear un nuevo partido partiendo de cero- por las presencias. ¡Qué candidatos! Se salvan muy pocos, lo que explica que sean multitud los que echen de menos a los ausentes. Si le va bien a Casado no será por los candidatos que se ha sacado de la manga, sino porque sus adversarios no cuentan con unas listas como para tirar cohetes y además indignan al personal a diario con decisiones que son un insulto a lo inteligencia. Por ejemplo, que el presidente utilice el Falcon para acudir a los mítines de sus ministros porque según Moncloa hay que garantizar la seguridad de Pedro Sánchez. Si está en peligro, que no vaya a mítines, o que despida a los responsables de su seguridad y elija a buenos profesionales. O que su partido pague los gastos de sus desplazamientos electorales, como han hecho los presidentes anteriores excepto Zapatero en alguna ocasión. 
Indigna también que anuncien una partida millonaria para crear empleo público –electoralismo- dando a entender que se trata de nuevas plazas, cuando cualquier funcionario sabe que la mayoría de esos puestos están destinados a hacer fijos a eventuales que en algunos casos llevan décadas sin que se regule su situación. En cuanto a Ciudadanos, está tan arraigada la idea de sus estrategias cambiantes que, por mucho que insista Rivera en que nunca pactará con Ciudadanos, no consigue que le crean. Sí son creíbles en cambio las barbaridades de Vox, por desgracia. La última, la propuesta de premiar a quien se enfrente a un atracador con un arma de fuego. Los incondicionales de Vox creen que es una buena idea, les atrae una España en la que la gente ande por la calle luciendo una espectacular cartuchera sobre la cadera.
En las campañas electorales siempre ha habido motivos para sentirse incómodos … pero como ésta, ninguna.