ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


La oferta de Rivera

Las encuestas las carga el Diablo. Y son fuente de preocupación y nervios entre los dirigentes de los partidos que no salen bien parados en los sondeos de intención de voto. Bajo ése estado de inquietud algunos políticos cambian sobre la marcha de discurso y hasta de compañeros de viaje. El último y llamativo caso tiene como protagonista a Albert Rivera. El líder de Ciudadanos se ha descolgado con una oferta  nada menos que de gobierno de coalición. Oferta dirigida al mismo Partido Popular del que hace apenas una semana rechazaba un pacto para formar candidaturas conjuntas al Senado. Con aquel pacto Pablo Casado pretendía defender al centro derecha de la cuchilla a la hora del reparto de escaños en la treintena de provincias en las que la Ley D'Hont favorece al partido que queda en primer lugar. 
Rivera, que rechazó aquél acuerdo, se descuelga ahora con un anuncio que puede que haya desconcertado a su parroquia porque resulta que ya están cerradas las listas de candidatos. Y el pacto que propone -que recuerda lo ocurrido en Andalucía- es una de esas iniciativas que no se anuncian hasta que se celebran las votaciones y se procede al recuento de votos. Es entonces, no antes, cuando tras sumar los escaños conseguidos por uno y otro partido puede procederse a estudiar las condiciones del pacto y los repartos de áreas de poder en el futuro gobierno. Anunciarlo antes no deja de ser un ejercicio de política recreativa. 
A no ser que Rivera haya querido desmentir a quienes como el secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos opinan, que si salen los números, Ciudadanos podría pactar con Pedro Sánchez. Solo desde esa perspectiva de un mensaje encaminado a zanjar esta cuestión podría entenderse el zigzag de Rivera. Un giro que, por otra parte, siembra desconcierto entre sus posibles votantes porque cuesta  averiguar en qué posición está Ciudadanos en el tablero de la política española, visto que un día esta con unos y al otro cambia para aproximarse a los otros. Si en el mundo de los militares orden más contraorden desemboca en desorden, en el de la política, los cambios sobre la marcha generan dudas y desconcierto. Falta un mes para las elecciones. Rivera todavía está a tiempo para concretar qué es lo que quiere para mejorar la vida de los españoles y en compañía de quien aspira a poder transformar las promesas en hechos. Y no marear al personal.