TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


El 'jogo feio'

Hacer algo opuesto al jogo bonito no es algo necesariamente malo o inútil. Aparecerán ahora los puretas de turno exigiendo que digamos «¿Qué demonios es jugar bonito... y qué jugar feo?». Pues hombre, hemos ganado Eurocopas y Mundiales siendo la envidia del planeta, marcando tendencia y dejando huella como para tener que explicarlo a estas alturas, ¿verdad? 
Otra cosa es entrar en el jogo lícito. Todos lo son mientras no vayas partiendo piernas al adversario. Puedes entregarle el dominio, meter a ocho tíos por detrás de la pelota, a los otros dos simulando calambres, dejando que el tiempo y tu forma de emplearlo desesperen al rival, tener a un atacante en racha para aprovechar la primera que se te presenta y terminar el partido 0-1, sumando tres puntos con un 12 por ciento de posesión, un tiro a puerta, el público mosqueado tanto con la derrota como con lo poco que se ha jugado (¡Pagaron una entrada para ver fútbol!, recuerda alguien en la grada)... y tu conciencia tranquila. ¡Claro que es lícito! También feio (feo). Y válido en bastantes ocasiones aunque no genere adeptos más allá de tus colores y cuatro paredes. 
«Sabe a lo que juega y lo hace muy bien», apuntó Aduriz. «Sabían a qué venían: en la primera parte se han jugado 19 minutos», señaló Yeray. «Administran fenomenal un marcador a favor», resaltó Garitano. Y ahí está el Getafe, tercero en la tabla, subido a hombros de la gloria una temporada más... porque el ‘jogo bonito’ tiene cómo defenderse, pero casi no hay manera de contrarrestar algo tan sólido, trabajado, concienzudo y perro (en el mejor de los sentidos) como este Geta de Bordalás, el equipo al que no quieres enfrentarte ni ver de cerca porque lo tienen claro: si el partido es feio, te lo ganan sin enterarte de cómo lo han hecho.