La región pierde 1.000 empleos en construcción

J.A.J
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En un año, el número de ocupados en este sector en Castilla-La Mancha ha pasado de 69.600 a 68.600, un 1,4% menos. El total español ha crecido un 5% para llegar a los 1,27 millones

La región pierde 1.000 empleos en construcción - Foto: Yolanda Lancha

Mientras en el conjunto de España continúa la recuperación de empleo en el sector de la construcción, esta tendencia se ha revertido en el caso de Castilla-La Mancha. Esta es una de las conclusiones que puede extraerse de un estudio elaborado por la compañía de recursos humanos Randstad en base a los últimos datos publicados en la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística (INE). Así, en el segundo trimestre de este año se han perdido unos 1.000 empleos en la construcción castellano-manchega respecto al mismo periodo del año pasado.
Durante el segundo trimestre de 2019, la construcción empleó a 68.600 personas en Castilla-La Mancha, frente a las 69.600 contabilizadas en el segundo trimestre de 2018. Esto supone un una caída del 1,4 por ciento, 6,4 puntos porcentuales por debajo de la media nacional, que registra un alza del cinco por ciento. De este modo, en el conjunto de España se da un aumento de la masa laboral de la construcción desde los 1,215.200 empleados estimados en el segundo trimestre de 2018 a los 1,276.400 del mismo periodo de este 2019.
Castilla-La Mancha se sitúa entre las seis comunidades autónomas que pierden empleados en la construcción en el último año contabilizado por el INE. Y en este grupo es la segunda con un resultado menos malo, ya que sólo lo mejora Canarias con un uno por ciento menos de empleados. El peor porcentaje lo anota Cataluña, con una  reducción de su masa laboral en la construcción del 13,9 por ciento, seguida de Navarra con un 6,3 por ciento, Castilla y León con un 2,9 por ciento, y Galicia con un 2,5 por ciento.
En el lado contrario, las tres autonomías con un mayor crecimiento de su fuerza laboral en la construcción son Baleares con un 33 por ciento, La Rioja con un 26,5 por ciento, y Murcia, con un 24,6 por ciento. Es relevante también el alza del 14 por ciento de Madrid, comunidad cuyos tajos suele, acoger a empleados residentes en provincias castellano-manchegas vecinas.
Crece el empleo en tres provincias y cae en dos. Volviendo a los datos regionales, se da la paradoja de que el empleo en la construcción crece en tres de las cinco provincias, pero no de manera suficiente para enjugar la reducción en otras dos.
Cuenca ha sido la que ha registrado un crecimiento más notable, el 8,8 por ciento. La siguen Guadalajara, con un 7,5 por ciento y también por encima de la media nacional (5 por ciento), y Ciudad Real, con un discreto incremento del 0,7 por ciento. Por su parte, registraron descensos en ocupados en la construcción las provincias de Albacete (-1,8 por ciento) y Toledo (-8,1 por ciento).
El volumen total de trabajadores en Castilla-La Mancha, 68.600 profesionales, está distribuido en 25.000 ocupados en Toledo, 15.000 en Ciudad Real, 11.400 en Guadalajara, 11.000 en Albacete y 6.200 en Cuenca.
En cuanto al peso de los empleados en el sector de la construcción con respecto al total, en la región fue, en este segundo trimestre del año, del 8,4 por ciento, ubicándose ligeramente por debajo de la media nacional (6,4 por ciento).
En este sentido, Castilla-La Mancha es la segunda comunidad del país con un mayor peso del sector de la construcción en el mercado laboral, solo superada por Baleares (11,2 por ciento).
A nivel de provincias, Toledo es la que tiene una mayor importancia del sector (9,2 por ciento), seguida por Guadalajara (9 por ciento) y Ciudad Real (7,9 por ciento). Con tasas más discretas se encuentran Cuenca (7,5 por ciento) y Albacete (7,3 por ciento).
Aún lejos del empleo durante el ‘boom’. En todo caso, el empleo en la construcción en Castilla-La Mancha apenas alcanza la mitad del existente en los tiempo del ‘boom’ inmobiliario que se produjo en la región y en toda España en los primeros años de este siglo, antes de que estallara la última crisis económica. Así, en el segundo trimestre de 2008 la región contaba con 142.300 empleados en este ramo.
Se da una diferencia parecida en el conjunto de España, que contaba con un total de casi 2,6 millones de operarios en la construcción en ese segundo trimestre de 2008.
Analizando la serie histórica española, se detecta que la construcción fue el sector que más sufrió las consecuencias de la crisis económica desde su comienzo. De hecho, entre 2008 y 2012, se destruyeron cerca de 2,9 millones de empleos en todos los sectores, lo que supuso un descenso del volumen total de trabajadores del 14 por ciento. De ellos, 1,4 millones, prácticamente la mitad, trabajaban en la construcción, lo que se tradujo en un decrecimiento de la ocupación en el sector del 52,9 por ciento.
Tras siete trimestres de descenso consecutivos, el número de trabajadores en construcción registró durante el primer trimestre de 2014 la cifra más baja de la década. En concreto, el número de trabajadores en este sector se situó en 942.100. Durante el tercer trimestre de 2014, el número de ocupados en este sector volvió a superar el millón (1.022.500). Desde entonces, la construcción ha sufrido oscilaciones, situándose entre el millón y los 1,1 millones de ocupados, hasta rozar los 1,3 millones de empleados en este 2019, una cifra que no se alcanza desde el tercer trimestre de 2011.
«El sector de la construcción, como gran parte de los motores económicos de nuestro país, se está moderando, estabilizándose tras experimentar un pronunciado crecimiento al salir de la crisis», explica en el informe Luis Pérez, director de Relaciones Institucionales de Randstad.  Aún así, Pérez añade que «la construcción va a seguir siendo no solo un empleador en buena forma, sino también, junto al turismo, uno de los principales estímulos de nuestro mercado laboral».