CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


... Y no pasa nada

Suele ocurir, las cosas se miran de una manera o de otra según caigan simpáticos los protagonistas, sean de extrema derecha o de extrema izquierda, -cuando es sabido que los dos extremismos sin igual de pésimos para todo el mundo- y desde luego no se calibran con los mismos métodos de medir los errores que comete un gobierno de derecha que un gobierno de izquierda.

Ultimo ejemplo: el fiasco del recuento electoral que ha hecho la empresa contratada por el ministerio e Interior. Si hubiera ocurrido con un gobierno del PP, habría ardido Troya. Lo minimo que habría exigiido la opsición era el cese fulminante de los más altos cargos del ministerio incluido el titular, y con toda seguridad se habría exigido también que el presidente de gobierno hubiera pasado a mejor vida. Fuera de la política. Pero como es el gobierno de Sánchez, que parece tener bula, los que le apoyan, que son partidos diversos y una mayoría aplastante de los medios de comunicación. lo que transmiten es que les da pena un Grande Mrlasca al que han engañado con buenas palabras los responsables de una empresa que no estaban a la altura de lo que debían estar. Y punto. No pasa nada, que no pasa nada, que tampoco es para tanto.

El 15 de junio tienen que estar constituidos los ayuntamientos y las negociaciones no pueden empezar en serio porque desde el 26 no hay dia en el que no se produzca un cambio en el recuento. Cambios además importantes. Ibiza ha dejado de tener mayoría del PP, la alcaldía de León, que estaba garantizada para el popular Silván ahora puede pasar a manos del Psoe porque ha balado un escasño, y se revisan con la máxima urgencia los resultados de varias regiones y ciudades más, lo que echa abajo la estrategia negociadora, el cambio de cromos. Porque no se puede negociar nada mientras no haya resultados firmes, incuestionables.

Es un asunto grave. Muy grave, porque pierde credibilidad el recuento, y porque además se han dado señales de alarma ya que se han detectado fallos técnicos inquietantes, incluido que el blindajede la empresa no era suficientemente sólido y se habrían podido adulterar los resultados desde dentro.

Repetimos, es un asunto muy grave que demuestra que nada menos que este gobierno, a la hora de decidir un concurso, se rige más por motivos económicos que garantistas. Y estamos hablando nada menos que del contrato con la empresa que debe realizar el proceso electoral. El reto n el que no puede fallar un gobierno democrático, del signo que sea, es que no existan dudas sobre la limpieza de un proceso electoral, sobre todo cuando la situación política está tan embarullada como está la española.

Los fallos del sistema de recuento electoral merecería estar en los titulares de todos los medios, por su trascendencia. Sin embargo, se recoge sin grandes críticas, como si fuera lógico que se produzcan incidencias en el recuento de unas elecciones generales, autonómicas, municipales y europeas. Pero nada, el gobierno es de izquierdas, así que mejor no enredar las cosas: no hay que alarmarse, no pasa nada.