Héroes del papel cuché

Jonatan López
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A pesar del confinamiento, nada cambió para los quiosqueros Javier Pérez y Rosana Cañizares, un matrimonio que todos los días de la semana abre y atiende un céntrico comercio de Carretería

Héroes del papel cuché - Foto: Reyes Martínez

Todo conquense que se precie debe conocer uno de los quioscos con más solera de la capital. ¿Quién no recuerda aquel pequeño espacio ubicado en el vestíbulo de un edificio de viviendas de la calle Carretería? A un lado de la entrada al portal se despachaban periódicos, semanarios, revistas de todo tipo, cromos, pequeños juguetes y alguna que otra chuchería. Al otro, desperdigados entre la pared y el suelo, un incontable número de coleccionables, antologías o ediciones solo aptas para clientes pacientes. 
La remodelación del edificio transformó el viejo quiosco y le otorgó un espacio, más pequeño aún, donde también se apilan todo tipo de publicaciones. No hay prácticamente un hueco libre, el espacio está aprovechado al máximo y los clientes deben pasar de uno en uno por aquello de evitar chocarse. No obstante, el quiosco Bonilla, con ‘ka’, sigue siendo parada habitual de todo aquel que pasea o transita por la arteria principal de Cuenca y se detiene para comprar el periódico, una revista especializada o tentar a la suerte con los múltiples sorteos de la Lotería y Apuestas del Estado. Y es que la suerte está en cualquier sitio. Si no que se lo digan a Javier Pérez y a Rosana Cañizares, un matrimonio conquense que regenta el quiosco desde hace dos años. En unos meses llegaron a repartir cerca de un millón de euros entre sus clientes. Primero fue El Gordo de la Lotería de Navidad de 2018, el 03.347, y después, –en apenas 15 días– el primer premio de la Lotería Nacional de un jueves, que cayó en el 20.484.
Nada tiene que ver el tránsito y trasiego actual con el de hace un mes. A pesar de ello, Javier y Rosana abren todos los días el comercio para atender a sus asiduos compradores. Cuenta él que el hábito lector no ha desaparecido sino que se ha transformado en poco más de 30 días. No suelen comprarse diarios nacionales generalistas, tampoco triunfan las revistas del corazón –quizá por aquello de saber lo que pasa en el mundo de la farándula por la tele–, pero hay cada vez más un lector que se interesa por publicaciones especializadas sobre historia, moda, naturaleza, viajes, motor, o música, entre otras. «Se vende alguna revistas de cocina o de manualidades, pero es que ahora la gente lo saca todo por Internet».
Salvo la reducción de ventas –cerca del 50 por ciento según el quiosquero–, nada ha cambiado para ellos, pues «abrimos a las siete de la mañana, y también estamos por la tardes y en las mañanas de los sábados y domingos», comenta Javier, que relata que hay clientes que «tienen miedo de tocar el papel». En el pequeño y aprovechado almacén del fondo se apilan números de revistas que clientes habituales tienen reservados. No han pasado a por ellos.
La máquina expendedora de billetes de lotería dejó de funcionar hace tiempo. Al día siguiente de la declaración de confinamiento, el operador nacional de juegos de azar anunció que cesaba su actividad hasta nueva orden». Mucha gente venía a echar la lotería y de paso se llevaban el diario o la revista. El parón de los sorteos es una de las cosas que más se nota», señala. 
Mientras tanto, una cola de gente espera en el exterior, con la debida distancia entre cliente y cliente, para comprar un diario deportivo, una revista de actualidad, un paquete de chicles y pasatiempos. «Aquí no hay problemas, porque como están acostumbrados a pasar de uno en uno guardan la separación. Seguro que no van a discutir», sonríe. ¿Qué pasará con el sector en el futuro? «Creo que, cuando esto termine, nosotros volveremos al punto de partida. Cuando comiencen los sorteos empezarán a venir clientes poco a poco, no de una vez. Muchísima gente nos pregunta cuando se va a abrir ya la lotería».
A los que trabajamos en los medios de comunicación solo nos queda reconocer la labor y esfuerzo de todos los quiosqueros y del personal de distribución. Que usted tenga en las manos está edición no solo es culpa nuestra, también es de Javier y de Rosana, que con su sacrificio hacen posible que la información, veraz, llegue hasta los conquenses.