En la vanguardia internacional de la apicultura

I.L.M.
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El Ciapa de Marchamalo es referencia internacional en el estudio y análisis de patologías que afectan a las abejas y fue responsable, entre otros hitos, del descubrimiento del parásito 'nosema ceranae'

En la vanguardia internacional de la apicultura - Foto: Javier Pozo

El Centro Apícola Regional es el baluarte principal y diferenciador del Ciapa de Marchamalo. Este recurso especializado cuenta con diferentes departamentos y cometidos, todos ellos centrados en mejorar la calidad de las mieles y el bienestar de los colmenares.  
A nivel internacional, tiene una relevancia muy especial la labor que realiza el laboratorio de patología apícola, donde técnicos, investigadores y becarios predoctorales estudian y analizan las enfermedades que atacan a las abejas y la mejor manera de combatirlas. De hecho, a esta instalación llegan periódicamente muestras de abejas procentes de países de todo el mundo en busca de sus principales patógenos. «Es un centro de referencia internacional. Nos envían muestras de abejas de Holanda, China, Argentina, Portugal, etc. y aquí lo que hacemos es analizar la enfermedades que les pueden estar afectando», indica  Teresa Corrales, auxiliar de laboratorio de esta instalación científica.
Precisamente, en este contexto, tuvo lugar el principal hito conseguido hasta el momento: el descubrimiento de nosema ceranae en el año 2007. «Fue un gran logro para el centro y nos permitió hacer un montón de trabajos y ensayos a nivel mundial que, a día de hoy, se continúan haciendo», asegura Corrales. Tras siete años de minuciosa investigación, los profesionales apícolas del Ciapa resolvieron que el microsporidio nosema ceranae era un parásito de origen asiático que no sólo estaba incidiendo en la despoblación, sino también en el descenso de la producción de las colmenas. En concreto, se descubrió que este  patógeno afecta a los ejemplares más adultos, es decir, a los que están trabajando en el campo. La espora del nosema ceranae entra por la boca de la abeja y se dirige al ventrículo (estómago) donde despliega un filamento y lo clava en la célula epitelial del ventrículo, transfiriéndole todo su material genético.
 Hoy por hoy nosema ceranea, junto con la varroa, es la enfermedad que más afecta a la salud de las abejas. Tanto es así que cuando los investigadores del Ciapa dieron con la existencia de este parásito, se calculaba que podría estar afectando al 50 por ciento de las colmenas españolas. Si las colmenas parasitadas no se tratan, el despoblamiento puede producirse en un plazo de seis meses a un año y medio, por lo que es necesario aplicar un tratamiento adecuado y extremar todas las medidas de limpieza y desinfección.


Tecnología.

Según explica José Alberto Viñuelas, director del Ciapa de Marchamalo, este laboratorio de patología apícola disfruta de un aparataje y una tecnología de última generación gracias a las subvenciones recibidas de los Fondos Feder europeos. Ello se debe al «excelente currículum que tienen nuestros investigadores», declara orgulloso.  No es de extrañar, por tanto, que este departamento de patología apícola despierte un gran interés entre los estudiantes y becarios investigadores contando, en la actualidad, con tres proyectos de investigación en marcha y cuatro tesis doctorales. «Entre otras cosas, ahora estamos haciendo un trabajo conjunto con Francia, Israel y Portugal para ver si la respuesta de la abejas ante determinadas situaciones es la misa en todos los sitios o, por el contrario, varía», señala la técnica Teresa Corrales.
Al margen de este laboratorio de prestigio mundial, el Centro Apícola Regional acoge otro laboratorio, de mieles y pólenes, donde se realizan análisis de muestras de miel que ayudan a determinar su origen botánico y geográfico, así como su calidad, lo que también sirve para determinar la fecha de consumo preferente.
Por último, este importante recurso apícola dispone de su propia mielería donde se procesa la cosecha de miel y cera procedente de las colmenas dedicadas tanto a labores de  investigación como a las actividades formativas propias del centro. Esta miel es distribuida entre visitantes, asociaciones benéficas, instituciones, etc.