CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Una gran oportunidad

Esta semana se celebra la Cumbre del Clima en Madrid. Preside Chile, pero se celebra aquí porque el gobierno chileno vive tiempos convulsos que desaconsejaban la cita por razones de seguridad. Una vez más se acude a España porque nuestro país tiene fama de organizar las cosas en tiempo que otros países consideran insuficiente. Ya ocurrió en el 91 con la cumbre sobre Oriente Medio y ahora se repite la historia. En apenas un mes se han acondicionado pabellones, puesto a punto toda clase de servicios, medidas de seguridad –se esperan manifestaciones de grupos antisistema y además sigue la alerta antiterrorista-, reservado hoteles, repartido tarjetas de transporte y multiplicado las frecuencias de metro y autobuses.

Es una oportunidad inmejorable para vender España en todos los confines del mundo. Se esperan a una quincena de jefes de Estado y Gobierno, representantes de gobiernos de más de cincuenta países y la presencia de Greta Thunberg, la figura más mediática del momento aunque no despierta adhesiones unánimes. La cumbre costará mucho dinero, que aportarán los países participantes y empresas patrocinadoras, pero se compensará con creces por la estancia en la capital española de miles de asistentes.

Hoy el reto climático es el mayor desafío para el futuro. La agenda europea 2020 está cumpliendo sus plazos –España de manera ejemplar, se encuentra entre los que mejor han trabajado- y sobre todo la concienciación generalizada es un hecho, con campañas que sirven de acicate para cuidar tierra y mares y dejar de lado la utilización de productos que influyen directamente en la contaminación atmosférica y afectan a un cambio climático que a corto plazo, no ya a medio, puede anegar ciudades enteras, provocar avalanchas de trágicas consecuencias o la desaparición de especies que son fundamentales para el equilibrio de la naturaleza y para la propia existencia humana. Nadie puede sentir indiferencia ante los escenarios devastadores que nos amenazan.

Son días también para potenciar la imagen del país anfitrión. España no atraviesa su mejor momento, no hay gobierno estable desde hace casi dos años, se avecinan pactos que rechazan una gran mayoría de españoles, existe alto riesgo de ruptura territorial y los que dirigen el país pactan con quienes pretenden echar abajo la Constitución y la Monarquía.

Los asistentes a la Conferencia, que atrae a centenares de periodistas de todo el mundo, no vivirán estos días encerrados entre cuatro paredes. Saldrán a la calle, hablarán con españoles, seguirán las noticias, tendrán posibilidad de captar la preocupación que provocan el aventurerismo con el que se intenta formar un nuevo gobierno. No es bueno. Por muy importante que sea el esfuerzo que se está haciendo para que la Cumbre sea un éxito, es inevitable que los hombres y mujeres más importantes del mundo, y sus acompañantes, comprenderán que España sabe organizar bien y en seguridad… pero su presidente en funciones no se empeña en formar el gobierno que el país necesita.