El cultivo de colza gana superficie en la provincia

Redacción
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Esta planta de alto rendimiento y buenos precios se convierte en una clara alternativa a las oleaginosas

El cultivo de colza gana superficie en la provincia

Su nombre científico es brassica napus, pero también se conoce como raps y canola. Se dice de esta planta oleaginosa que fue uno de los primeros cultivos utilizados por el hombre y que de ella se aprovecha todo: raíz, tallos, flores y semillas. Es la colza, una planta herbácea de la que se produce forraje y se extrae aceite vegetal para uso culinario o para maquinaria biodiésel. Lo cierto es que la colza está de moda por su excelente rendimiento agrícola. Quizá, por ello, cada día gana más terreno a otros cultivos oleaginosos como el girasol. De hecho, en Cuenca suma cada año más superficie entre los agricultores por aquello de la rotación y como cultivo alternativo para el pago verde de la Política Agrícola Común (PAC). Gerardo González, miembro de la junta directiva de Asaja Cuenca, justifica el aumento del cultivo porque «hay que tender a una rotación y el girasol está teniendo bastantes problemas». En ese sentido, apunta que los requisitos de la PAC, la caza y los precios están perjudicando notablemente al girasol, un cultivo tradicional de la provincia cuya superficie desciende a ritmo vertiginoso en las últimas campañas. 
Además, añade, la colza «tiene más producción por hectárea. Lleva algo más de gastos, pero al final salen los números». Otra de las ventajas que tiene este cultivo es que «el seguro te ampara la no nascencia y te cubre los gastos».
De septiembre a julio. González relata que esta herbácea se siembra a primeros de septiembre o de octubre, «para que cuando lleguen los hielos la planta ya haya nacido», y a una profundidad de uno o dos centímetros, «porque es una semilla muy pequeña que tiene que germinar y nacer rápido». Eso sí, habrá que esperar a que tenga al menos cuatro hojas puesto que «ya no se hiela aunque se den temperaturas de 10 bajo cero. Si es pequeña y solo tiene dos hojas, probablemente se helará». Con la llegada del nuevo año y el aumento de horas de sol del día, la planta crece en los campos a lo largo de los meses siguientes y de la primavera, y los tiñe con su característico amarillo vivo. Al igual que la cebada, se cosechará allá por el mes de junio y julio. El miembro de la directiva de Asaja Cuenca señala que la superficie de cultivo «ha vuelto a subir este año» y asegura que no se siembra más «por el miedo a que no nazca», pero «si vinieran unos años de lluvias normales le podría ganar mucho terreno al girasol. Es una clara alternativa a las oleaginosas». No hay datos exactos para determinar qué cantidad de hectáreas se registrarán en la próxima campaña de colza, pero González cree que «será el año que más se ha sembrado. No estaría muy desencaminado si se habla de cuatro o 5.000 hectáreas en la provincia».
Semillas y precios. Nada tiene que ver  la planta que se siembra ahora, puesto que la investigación genética de los últimos años ha permitido que la semilla se adapte mejor al suelo. «Hace más de 15 años sembrábamos unas variedades que tenían problemas, se desgranaban, pero ahora son híbridos que se siembra una vez y no se puede volver a reutilizar», explica González, que avala que las producciones por hectárea están «entre 2.000 y 3.000 kilos». Sobre los precios, el agricultor apunta que en los últimos cinco años «la colza se paga justamente al doble que la cebada. Un kilo de cebada a 30 pesetas y uno de colza a 60». La colza tiene mala fama en España por aquel envenenamiento masivo de 1981 que causó la muerte de 1.100 personas. No obstante, cabe recordar que es uno de los mejores aceites para uso alimentario y para la fabricación de comida que se conoce. De hecho, muchos países europeos lo consumen a diario por su propiedades.