CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


De igual a igual

Lo que toca ahora en Moncloa es contar a los periodistas que tantean cómo va la cosa que la cosa va regular, que los independentistas exigen lo que Pedro Sánchez no puede admitir de ninguna de las maneras, que el candidato solo aceptaría acuerdos que respetaran la Constitución y que por tanto, a la vista de las exigencias de ERC, son pesimistas respecto a lo que pueda ocurrir respecto a la creación de un nuevo gobierno.

Pretende en Moncloa que los periodistas comulguemos con ruedas de molino. Si Pedro Sánchez tuviera unos principios tan sólidos como los que cuentan los miembros de su círculo más próximo, ya habría salido diciendo que bajo ningún concepto acepta la primera condición de Esquerra, conversaciones entre los dos gobiernos de igual a igual, y ya le habría indicado a Adriana Lastra que se olvidara de sentarse el próximo jueves a negociar con nadie de ERC. Porque hablar con la Generalitat de igual a igual significa que el gobierno español considera que España y Cataluña están al mismo nivel. Naciones las dos, Estados los dos. Y eso, además de inconstitucional, es precisamente lo que persiguen los independentistas.

Con un ingrediente añadido muy peligroso: la fotografía de los interlocutores de los dos gobiernos compartiendo mesa al mismo nivel, echa por tierra los pocos avances que ha habido en el escenario internacional, ya que coloca a los independentistas en un plano tan alto, tan altísimo, que se cargan de razón cuando explican por ahí que no se sienten parte de España. Por no mencionar que España queda absolutamente ninguneada en una foto de dos equipos de gobierno negociando sobre el futuro del país como si Cataluña fuera pieza clave para decidir sobre España entera con el resto de sus regiones.

No digamos si encima se incorpora a esa mesa un “relator”, como pretenden los de ERC. Dice Moncloa que de ninguna manera, que lo descarta completamente, que un relator no pinta nada y no lo admitirá bajo ningún concepto. Pero no hace mucho también consideraba que no admitiría lo que hoy traga sin problemas. Eso indica el grado de credibilidad que tiene lo que transmite Moncloa y sobre todo el candidato socialista. El presidente en funciones no mantiene su palabra más allá de cinco minutos después de pronunciarlas.

La suerte de Sánchez es que no tiene rival en la oposición. Casado se había mantenido en silencio para dejar así que Sánchez “se cueza en su propia salsa”, como decían en Génova. Pues bien, finalmente ha hablado Pablo Casado … para decir que Ciudadanos apoye a Sánchez en la investidura y que el PP podría llegar después con el presidente a acuerdos de Estado. Inaudito. Un político bregado toma decisiones por él mismo y por su partido, sobre todo cuando su país atraviesa una situación que angustia incluso a quienes votaron a quien no pone límite a las condiciones para ser investido.