«Cabría pensar en salidas asimétricas por localidades»

Luis J. Gómez
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Dos expertos de la UCLM apuntan que para la desescalada es clave la tasa de contagio y la proporción de la población con inmunidad porque si no se estará haciendo «a ciegas»

«Cabría pensar en salidas asimétricas por localidades» - Foto: Alberto Rodrigo

El lunes 9 de marzo Christian Gortázar Schmidt tenía que impartir un curso de epidemiología, habló de lo que iba a venir con el coronavirus y recuerda que sus alumnos le tacharon de exagerado. Gortázar es jefe del grupo de Sanidad y Biotecnología del IREC, el Instituto de Investigación de Recursos Cinegéticos de la UCLM, y ha sido investigador principal en muchos proyectos nacionales e internacionales sobre epidemiología y control de las enfermedades compartidas con la fauna silvestre. 
La Tribuna habló con él el jueves 12 de marzo, cuando todavía se debatía si en Castilla-La Mancha se tenían que cerrar los colegios o no. Él ya avisaba de que se iba tarde, que se estaba actuando de «forma muy tímida».
Con Antonio Mas López, La Tribuna habló el sábado 14 de marzo. Él es director del Centro regional de Investigaciones Biomédicas, el CRIB, que está en Albacete y es de la Universidad de Castilla-La Mancha. Justo en esos momentos estaba comprobando qué material sanitario tenían para poder llevar al hospital. Mas apuntaba que por la tasa de contagio del coronavirus, era muy probable que el número de casos superase a la gripe.
Ha pasado más de mes y medio en el que el Covid-19 se ha extendido por todo el mundo, ha puesto al sistema sanitario en jaque y ha colapsado las funerarias. La Tribuna ha vuelto a ponerse en contacto con Gortázar y Mas para que analicen si la evolución ha sido la que se esperaba y qué es lo que vendrá ahora.
El director del Centro regional de Investigaciones Biomédicas reconoce que «está siendo un virus sorprendente por muchas razones». Señala que el hecho de que haya portadores que no desarrollan síntomas, pero que lo pueden contagiar «es la característica que ha provocado una expansión más descontrolada». 
Explica que el virus lleva solo cuatro meses entre los hombres y que las dudas son mayores que las certezas. «Quizás, las más importantes podrían ser aquellas relacionadas con la patogenicidad, con el porqué algunas personas no presentan ninguna sintomatología, mientras que otras pueden llegar a fallecer», apunta. 
De cara a la desescalada, señala que un dato fundamental en el que hay que fijarse:la tasa de reproducción. «Cuando es inferior a 1 significa que la transmisión en la población se está frenando», expone.Pero avisa de que «hay que tener en cuenta además otros muchos factores». 
también hay dudas sobre la inmunidad. También la inmunidad de la población que ha pasado el coronavirus es clave para la desescalada. Mas señala que aún es pronto para poder concluir nada. «En seres humanos se ha descrito que tras la infección se genera cierto grado de inmunidad, aunque se desconoce si la protección es total y la duración de dicha inmunidad», explica. 
Gortázar, del IREC, apunta que no se puede concretar una desescalada sin saber qué porcentaje de la población está inmunizado. «En zonas de prevalencia altísima se alcanza inmunidad de grupo», explica. Eso abriría un horizonte favorable, porque el contagio sería más difícil. Pero la situación sería muy distinta si «una proporción muy pequeña de gente ha pasado la enfermedad y queda una muy grande de gente que la tiene que pasar». 
En esas circunstancias y de cara a la salida, aconseja que «dependiendo de la distribución tanto de los positivos como de los negativos, cabría pensar en situaciones asimétricas localidad por localidad». Dice que con los dados que se han ido dando día a día no se puede saber qué porcentaje de la población está inmunizada en España, pero a tenor de lo diferente que ha sido la incidencia en hospitales por territorios, sí es probable que haya zonas en la que solo lo haya pasado una parte pequeña de la población.
Gortázar explica que es imposible calcular el número total de infectados porque no se han hecho los tests necesarios. «Con los datos que hay ahora mismo es imposible», reconoce, «fundamentalmente derivan de los PCR de casos clínicos, pero lo que sabemos son una proporción. Tampoco se diagnostican todos los casos que tienen signos porque a algunas personas que están en residencias o lo pasan en su casa no se les termina de hacer el PCR».
Indica que todavía «estamos a tiempo de hacer las cosas bien».  Explica que eso consiste en hacer «todas las pruebas que se puedan con todos los medios que se puedan y tomar las decisiones basadas en ese conocimiento». También apuesta por conocer la inmunidad  que ha alcanzado la sociedad a través de un estudio aleatorio de la población para detectar qué proporción tiene anticuerpos. Avisa de que si no se hacen más pruebas y estos estudios, «vamos a ciegas».