Un cambio de hábitos reduciría la factura energética

Redacción
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El ahorro en el hogar pasa por el tipo de electrodomésticos elegido. - Foto: RUEDA VILLAVERDE

El potencial se encuentra principalmente en el equipamiento que hay en los hogares, donde la factura podría 'adelgazar' un 46,5% y en la calefacción, un 28,3%.

Los castellano-manchegos podrían reducir sus facturas energéticas hasta un 29,1% con mejoras en sus hábitos de consumo y en sus equipamientos, tal y como reflejan los datos de la última edición del Índice de Eficiencia Energética en el Hogar elaborado por la Fundación Naturgy.

A nivel nacional, renovar y mejorar ciertos aspectos en los domicilios se traduciría en un ahorro de 4.352 millones de euros al año. En energía, la reducción alcanzaría casi 50.000 GWh, el equivalente al 18% de la demanda eléctrica total en nuestro país durante 2017.

Ese ahorro supone un alivio al bolsillo, pero también un respiro al medio ambiente. En concreto, se evitaría la emisión de 14,7 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, las mismas emisiones que producen 4,8 millones de turismos al año, el 21% del parque móvil existente en España.

Pero ¿cuáles son los puntos clave de cara a reducir esa cifra en el consumo? El potencial se encuentra principalmente en el equipamiento que hay en los hogares castellano-manchegos (46,5%), y la calefacción (28,3%), aunque también se puede reducir en iluminación (24,5%), aire acondicionado (18,1%) y agua caliente (13,7%).

La nueva edición del estudio constata que la eficiencia y el ahorro energético están cada vez más presentes en nuestra vida cotidiana. Yes que 2018 ha sido el primer año con mejoras en los resultados de ahorro energético de las familias desde 2011.

El estudio de la Fundación Naturgy contiene un Índice Global de Eficiencia Energética Nacional, que valora el equipamiento, control, mantenimiento y cultura de los hogares con una nota del cero al 10. Este año, dicha cifra se sitúa en la región en un 6,46, un 0,02% más que la pasada edición, aunque a nivel nacional ha mejorado un 1,1%.

Es una mejora muy ligera, pero supone algo significativo: podría marcar, por primera vez en más de un lustro, un cambio de tendencia hacia la mejora del ahorro.

De hecho, el Índice de Eficiencia Energética ha experimentado un crecimiento del 5,73% desde su primera edición, realizada en el año 2004, lo que muestra que los ciudadanos son cada vez más conscientes de la existencia de medidas de ahorro y eficiencia.

Entre otras cosas, las mejoras se deben a un aumento de compra de electrodomésticos de clase A o superior, que ya suponen un 49,4% del total; al uso del programa corto en la lavadora o el automático en el lavavajillas, algo que mejora notablemente la eficiencia; en el creciente uso de bombillas LED (39% del total) y de bajo consumo (34%); el contrato de discriminación horaria, con el que ya cuentan un 27% de los hogares; y una cultura energética creciente: tres de cada cuatro encuestados en el estudio saben que, ajustando la tarifa energética y la potencia contratada, pueden ahorrar dinero.

aspectos negativos. Aunque son menos numerosos, también hay aspectos negativos. Ha aumentado, por ejemplo, la presencia de equipos de stand by en los hogares, al mismo tiempo que se ha reducido el número de usuarios que apagan del todo los equipos antes de salir de casa o acostarse.

Por comunidades autónomas, cabe destacar que el incremento viene motivado por un crecimiento del Índice Global de Eficiencia en 13 de los 17 territorios. Los hogares más eficientes de España se encuentran en la Comunidad Valenciana (6,61), Cataluña (6,57) y Cantabria; a la cola quedan Navarra (6,23) y Canarias (6,01).