May lanza un nuevo órdago

SPC
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May lanza un nuevo órdago - Foto: YVES HERMAN

El Gobierno fija como prioridad trabajar en un Brexit sin acuerdo y dibuja un escenario catastrofista en un último intento por recabar los apoyos suficientes en la votación del Parlamento que permitan un divorcio consensuado con la UE

 

Casi todo está perdido. Pero, a veces, está bien enseñar las orejas al lobo para evitar males mayores. Así lo ha debido entender la primera ministra británica, Theresa May, consciente de que le quedan pocas bazas para que el Parlamento dé el visto bueno al acuerdo del Brexit que ella misma rubricó el pasado mes con sus todavía socios de la UE. Y, por eso, el Gobierno viró ayer su estrategia de cara al divorcio, al comunicar que dará «prioridad» a los preparativos de una salida sin consenso, en un aparente intento de dibujar un escenario catastrofista y aumentar así la aceptación del Tratado de Ruptura.
El Ejecutivo conservador se reunió a primera hora de la mañana para concretar que la planificación para una retirada abrupta del Reino Unido del bloque comunitario tenga «prioridad operativa», en lo que el ministro del Brexit, Steve Barclay, calificó de un ejercicio de responsabilidad.
«Como parte de un continuo preparativo para una salida sin acuerdo, un Gabinete responsable necesita asegurar que estamos preparados para esa opción, que no queremos que pase, y estar preparados en caso de que sí suceda», manifestó.
El Consejo de Ministros acordó que un total de 2.000 millones de libras (2.227 millones de euros) repartidos entre todos los departamentos gubernamentales irán destinados como parte de los planes de contingencia en el caso de darse ese escenario.
A lo largo de la próxima semana, se enviarán 80.000 correos electrónicos para asesorar a las empresas y que estén preparadas si finalmente el 29 de marzo de 2019, día en el que está previsto se haga oficial el divorcio, no se haya conseguido fijar el pacto.
Con todo, Barclay recordó que la prioridad principal del Gobierno es conseguir que el Parlamento apruebe el tratado acordado con Bruselas en una votación que se fijó para la semana del 14 de enero.
Una fecha que para el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, es demasiado tardía y, por ello, el pasado lunes presentó una moción de censura contra el liderazgo de la primera ministra.
Sin embargo, el Gobierno rechazó ayer conceder tiempo parlamentario para debatir y votar esa propuesta, que un portavoz tildó de un «farol» por parte de Corbyn y le retó a presentar una moción de censura en toda regla al conjunto del Ejecutivo.