Un verano entre superhéroes

Leo Cortijo
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El campamento urbano de Planeta Movimiento es una de las pocas alternativas para aquellos padres que se preguntan «¿qué hago este verano con mis hijos?» después de que la pandemia imposibilite la mayoría de actividades infantiles

Un verano entre superhéroes - Foto: Reyes Martí­nez

Ellas pueden convertirse en Wonder Woman, Fénix o Supergirl. Ellos en Hulk, Batman o Spiderman. En ambos casos, la lista de nombres propios es casi interminable, pero todos pueden ser en definitiva pequeños grandes superhéroes. Ese es el espíritu que plantea el campamento urbano que organiza Planeta Movimiento, una de las contadas alternativas para aquellos padres que se han preguntado aquello de «¿qué hago este verano con mis hijos?». Y es que la pandemia y todo lo que la rodea ha dado al traste con infinidad de campamentos, escuelas de verano y demás actividades infantiles con las que los niños, en condiciones normales, ocupaban parte de sus vacaciones, principalmente mientras sus padres trabajaban.

Esta singular Escuela de Superhéroes plantea que los niños descubran sus propios poderes a través de la actividad física y la concienciación en valores. En turnos semanales, desde las nueve de la mañana a las dos de la tarde y hasta finalizar agosto, los niños de entre siete y doce años tienen la opción de «divertirse, aprender y desarrollarse», destaca Carlos Ponce, uno de los responsables del campamento.

Los niños trabajan diferentes habilidades a través de los superpoderes de sus superhéroes favoritos. Y así, por ejemplo, la capacidad de volar la practican con gimnasia acrobática; la coordinación y el equilibrio con malabares y acrobacias; la destreza con las telas aéreas y el baile; la fuerza con artes marciales; la concentración con meditación y respiración; y la agilidad con el parkour. Además, a cada niño se le entrega una cartilla en la que se autoevalúa y reflexiona sobre todo lo aprendido durante la semana.

Pero al cuerpo, además, hay que apoyarlo con la mente para que ambos estén en perfecto equilibrio. Y por eso, un pilar de este campamento urbano son los valores que promueve entre los más pequeños. El respeto, la responsabilidad, la creatividad, la confianza, la voluntad y la tolerancia son puntales de esta Escuela de Superhéroes. «Esto es como una familia, hay experiencias de todo tipo y los niños tienen que reflexionar sobre ellas», explica Carlos.

En estas excepcionales circunstancias, hay que resaltar que este campamento es «seguro» en relación a las medidas de prevención frente al coronavirus. Según explica su responsable, se han adaptado y así, entre otras normas, se ha establecido un número máximo en cada grupo de niños, realizan las actividades con mascarilla, higienizan el espacio todos los días con una máquina de ozono y limpian los materiales que utilizan cada hora.

A pesar de ello, hay padres que muestran ciertas cautelas a la hora de que su hijo comparta espacio con otros niños. Carlos, que entiende que el miedo es «comprensible» pero insiste en que éste es un sitio «seguro», explica que al principio de la nueva normalidad no hubo problemas para formar grupos de niños, pero que ahora, a raíz de las últimas informaciones de rebrotes, se ha frenado en cierta manera esa tendencia.

Asimismo, el también monitor de varias de las actividades destaca lo «positivo» que resulta para los niños acudir a un campamento así, no solo por lo que aprenden y se divierten, sino también para socializar con otros niños después de lo complejo y duro que ha sido para ellos este año, especialmente, el confinamiento.