Una joven de 17 años, víctima de abusos, pone fin a su vida

SPC
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Una joven de 17 años, víctima de abusos, pone fin a su vida

La adolescente holandesa Noa Pothoven falleció el pasado domingo con el consentimiento de sus padres tras querer liberarse del «dolor insoportable» que sufría debido a las violaciones que padeció de pequeña

Una joven holandesa de 17 años, Noa Pothoven, decidió el pasado domingo poner fin a su vida, con autorización de sus padres, después de años sufriendo estrés postraumático, depresión y anorexia, consecuencia de los abusos sexuales que sufrió cuando tenía 11, 12 y 14 años, según confirmó su hermana.
La niña, conocida en Holanda por haber escrito su autobiografía titulada Ganar o aprender, en la que reconocía haber sido víctima de abusos sexuales y agresiones cuando era más pequeña, se despidió de sus seguidores en la red social Instagram anunciando que había decidido poner fin a su vida.
«No me voy a andar con rodeos: voy a estar muerta como mucho en 10 días. Tras años de lucha, mi lucha ha terminado. Por fin voy a ser liberada de mi sufrimiento porque es insoportable. No me intentéis convencer. Es una decisión bien considerada y definitiva», escribió en su mensaje de despedida.
Según relató, había «dejado de comer y beber durante un tiempo» y subrayó que estaba «todavía respirando», lo que la llevó «después de muchas conversaciones y revisiones», a morir de inanición, según confirmó la clínica holandesa Levenseinde, quien matizó que no había fallecido por eutanasia.
Levenseinde rechazó autorizar la eutanasia para esta joven, que tenía 16 años cuando recurrió a esta clínica para conocer sus posibilidades de poner fin a su vida, y los médicos le pidieron que siguiera con el tratamiento psiquiátrico y que esperara hasta que su cerebro estuviera totalmente desarrollado; es decir, a los 21 años de edad.
Sin embargo, la adolescente hizo caso omiso de la recomendación clínica y alcanzó su propósito de quitarse la vida el pasado domingo, según confirmó la hermana de Noa al diario AD.
La adolescente ya afirmó que «no tenía ningún significado» seguir con vida porque no había logrado superar los problemas psicológicos desde que sufrió los abusos. En la última etapa de su vida, había ingresado en tres instituciones de atención a menores, pero según denunció su madre, la niña debía estar «en un centro psiquiátrico, pero hay una larga lista de espera» en Holanda.