ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


De Talavera y Puente

22/12/2019

Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo están de enhorabuena. Hasta la Junta ha contratado publicidad oficial para felicitar a los triunfadores. La Unesco ha declarado  las tradiciones cerámicas de ambos lugares, más otros dos de México, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Un éxito  para reforzar ánimos desvencijados. En realidad lo que se ha considerado es mucho más de lo que se dice. Se reconoce la sabiduría en el  tratamiento de la tierra, el agua, el fuego y los óxidos, aprendidos o innatos; la experiencia, aprendida o innata, perpetuada durante siglos y generaciones; las habilidades creativas  en el manejo de elementos  dispares que concluyen en un objeto de arte: la pieza de cerámica, de uso diario o adorno, local  o universal.
Para llegar hasta aquí  se han producido unos procesos  que contó, como sí de un relato de intriga se tratara, Bienvenido Maquedano en La Tribuna del 13 de diciembre. En la narración se mezclan los ingredientes cuantitativos de un expediente administrativo con las sensaciones humanas de las dudas, las desconfianzas, los temores, los momentos de euforia y las fases depresivas que todo proyecto atraviesa. En otros lugares, las páginas de Bienvenido Maquedano se calificarían como ‘nuevo periodismo’. Aquí, más austeros o más ignorantes, no las llamamos de ninguna manera.
 En la narración compartimos  los titubeos de los protagonistas o nos ilusionamos con la entrada en el proyecto  de un país como Méjico. Descubrimos que sin ellos  no hubiera sido posible el éxito. Sin su empuje y su ubicación en el mapa no se hubiera conseguido nada. Resultó un gran acierto estratégico de quienes apostaron por superar los límites angostos de lo local para globalizar  actuaciones,  acciones, intenciones y  resultados. Pocos sabían de la cerámica, denominada en Méjico de ‘talavera’.  En algún punto de la Historia, en una crisis  cualquiera, de Talavera, el Puente y tierras colindantes  emigraron gentes hacia un Continente distante. Llevaron sus conocimientos  y  habilidades con las que iniciar otra vida  en nuevas tierras apasionadas. Y  es una de las características subrayadas  por la Unesco. Un gran mensaje para tiempos de xenofobia creciente. No existieron fronteras para quienes portaban, grabado en su herencia,  el trabajo bello del barro y los colores, la finura del dibujo y las formas, la tenacidad para conservarlos. Han sido días de éxito y éxtasis para Talavera y el Puente. Ojalá que la industria ciega y el consumo homogeneizador no arrasen estas técnicas inmateriales y culturales.