Mujer torera

Leo Cortijo
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Mujer torera - Foto: Reyes MartÁ­nez

Un vídeo viral en las redes sociales pone en el foco mediático a la que un día fuera alumna de la Escuela Taurina de Cuenca, Marta Reillo, y que ahora «mata el gusanillo» en las capeas

Un vídeo colgado en la redes sociales le ha vuelto a poner en la palestra. En él se podía ver a una mujer dando muletazos de forma solvente y valerosa a un toro imponente en medio del jaleo y la admiración del resto de maletillas. El vídeo fue grabado en Ciudad Rodrigo (Salamanca), que celebraba su tradicional Carnaval del Toro, una de las fiestas populares más arraigadas del país. La protagonista del mismo era Marta Reillo, conquense, aficionada, orgullosa maletilla y, en su día, alumna de la Escuela Taurina de Cuenca. 
«No lo hice con ninguna intención especial, solo quería torear en esa plaza porque nunca lo había hecho una mujer; por eso cogí el coche y me planté allí para conseguir uno de mis sueños», comenta todavía sorprendida, y es que no esperaba «bajo ningún concepto» la repercusión que iba a tener el vídeo. Reconoce entre risas que «no fue la mejor tanda de mi vida», pero que está «supercontenta» por el cariño que recibió allí mismo y que está recibiendo desde entonces: «Me han hecho sentir torera». No en vano, ha recibido llamadas de aficionados, compañeros y medios de comunicación «de todos los lugares», y el asunto ha tenido una repercusión «espectacular».  
Aunque en su día inició el camino en la escuela taurina de la ciudad y hasta llegó a probar fortuna en la de Córdoba, Marta se apartó en cierta manera para centrarse en sus estudios, y es que ahora prepara las oposiciones de maestra, «que al fin y al cabo es lo que me va a dar de comer». Sin embargo, «el gusanillo por torear siempre está ahí», y es «feliz» toreando en las capeas. «Mi padre y mi tío fueron maletillas y estoy orgullosa de seguir este camino», comenta.
¿Y ahora qué? Algunos empresarios le han llamado para ofrecerle torear, pero Marta no está muy convencida: «Estoy sola, no entreno, no tengo base, no hago campo... y no quiero comprometerme a tener que dar la cara», apunta, y es que, «si no estoy a la altura, no lo voy a hacer porque no quiero defraudar». Con todo, espera a alguien que le eche un cable y se comprometa. «Si alguien me ayuda a prepararme y a estar al nivel, tiro para adelante porque por falta de valor no es», finaliza esta colosa.