Claves de una nueva conquista

SPC
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Claves de una nueva conquista - Foto: ALI HAIDER

El Real Madrid cierra un año irregular ampliando su inigualable palmarés

El Real Madrid conquistó el pasado sábado su tercer Mundial de Clubes consecutivo y se convirtió en el equipo más laureado de la competición gracias a su firmeza en un torneo que cerró un año irregular para los blancos.

Mentalidad
Las dudas de una temporada extraña, sin continuidad en los buenos resultados, y las malas sensaciones que se transmitían desde el terreno de juego, desaparecieron en un equipo centrado en su último objetivo de 2018. Sus jugadores se transforman en partidos que deciden títulos, en finales que se han acostumbrado a ganar. Muestran un espíritu competitivo difícil de igualar. Con la seriedad que encararon el Mundial de Clubes, dejaron sin opciones a campeones de otros continentes que están a años luz cuando miden sus fuerzas al ‘rey de Europa’. 

Luka Modric
Despidió 2018, un año inigualable en la carrera de Luka Modric, recuperando la mejor de sus versiones. Dirigió la goleada merengue de la final ante el Al Ain jugando con libertad, apareciendo entre líneas para desequilibrar, asociándose con todos sus compañeros a los que hace mejores cuando él se siente bien con el balón. El bache físico del inicio de temporada le duró mucho al croata tras un verano largo de intensas emociones. Pero ahora vuelve a sentirse bien y la escuadra merengue lo nota. 

Alegría y pegada
Salvo en el triunfo incontestable ante la Roma en el Santiago Bernabéu, no se había visto una imagen tan imponente del Real Madrid esta temporada. Jugó con alegría cada partido del Mundial de Clubes, creció desde el balón y generó continuas ocasiones de gol para demostrar que sin Cristiano Ronaldo, el equipo blanco sigue teniendo pegada. Bale lo demostró con su triplete de semifinales, y en la final, ante el desacierto rematador de los delanteros, llegaron dianas de jugadores de segunda línea como Modric o Marcos Llorente y Sergio Ramos.

Llorente
Hace poco, un constipado de Casemiro hacía temblar al cuadro blanco. Para solucionar la ausencia del brasileño, retrasaba la posición de Toni Kroos, incómodo de mediocentro destructivo, y hasta se puso a Dani Ceballos en una demarcación antinatural para un centrocampista de sus características creativas. Nadie miraba al sustituto natural y Marcos Llorente, digiriendo la decepción de quedarse en la grada semana tras semana, trabajaba para, al menos, exhibir una preparación inmejorable. Cuando Solari le dio una oportunidad hizo lo más difícil, brillar. Jugó como si lo hiciese con frecuencia y con minutos, con partidos consecutivos, creció su autoestima y la convirtió en liderazgo. Jamás olvidará un Mundial que será su salto definitivo a la élite.

Por fin, Bale
Se quedó Bale con las ganas de convertirse en el máximo goleador de la Historia del Mundial de Clubes. Un tanto le bastaba para igualar a Cristiano Ronaldo, pero en la final tuvo ocasiones incluso para superar al portugués. Le faltó acierto al galés, pero de lo que nadie le puede acusar es de esconderse. en el choque ante el Al Ain, dejó una nueva exhibición física, explotando sus virtudes y velocidad para desequilibrar. Solari ha conseguido que vuelva a ser feliz en la banda izquierda y su mejoría en el rendimiento provoca también la de todo el Real Madrid.