CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Sin gobierno

Hasta el mismo momento de empezar la última jornada de la sesión de investidura, incluso ya empezada, hubo dudas sobre el resultado. Pero finalmente fue el que se preveía desde el día anterior, implacable, el que no deseado por Pedro Sánchez: por segunda vez le fallaba Pablo Iglesias y Sánchez se quedaba tocando el cielo pero sin alcanzarlo. No hay gobierno: Pedro Sánchez seguirá en funciones hasta que se conforme una mayoría suficiente que a estar alturas no se sabe siquiera cual puede ser.

Sánchez ni siquiera respondió a la nueva propuesta que presentó Pablo Iglesias cuando se estaba ya en el tiempo de prórroga, dio por hecho que ya lo había hecho Adriana Lastra, la portavoz socialista, cuando en una intervención impecable hizo lo mismo que Iglesias el día que se inició el proceso de investidura: contó detalladamente las negociaciones de los últimos días entre PSOE y Podemos … saliendo muy mal parado Iglesias y su partido.

Lastra desbarató el argumento que acababa de presentar Iglesias al justificar su abstención presentando al PSOE, y a Sánchez, como un partido y un candidato con ilimitadas ansias de poder, que ofrecían un trato humillante con ministerios “decorativos”. Seguro que el PSOE racaneó en las negociaciones y trató a Podemos con la condescendencia habitual en Pedro Sánchez, pero los datos que ofreció Lastra demostraban que tampoco la posición de Podemos, cuarta fuerza, era tan idílica, pegada a los problemas ciudadanos y sensible a las cuestiones sociales, como pretendían. El resultado en cualquier caso ha demostrado que hoy por hoy la distancia entre Sánchez e Iglesias es inconmensurable … lo que no significa que lo siga siendo dentro de unas semanas.

Sánchez trajo un discurso muy bien preparado “Elijo mis convicciones, elijo proteger a España”, y “Hace falta un gobierno cohesionado, no dos gobiernos en un gobierno”, pero tanto a Sánchez como a Iglesias se les notaba la ambición personal con la que han abordado la peripecia negociadora. Muy significativo que las mejores intervenciones de la Cámara fueran 2 veteranos con muchos años de experiencia a sus espaldas, la canaria Ana Oramas y el peneuvista Aitor Esteban. Reprocharon a los 2 dirigentes de izquierdas su bisoñería para negociar, la falta de preparación de Podemos para asumir funciones de gobierno, y la falta de rigor de Sánchez al dejar pasar las semanas sin iniciar negociación con nadie, como si pensara que su sola presencia era suficiente para conseguir los respaldos necesarios. No mencionaron las palabras soberbia y egolatría, pero se sobreentendían.

¿Y ahora? Pues habrá que estar atentos a los pasos de Sánchez. Días atrás dio a entender a Ferreras que si no salía investido presidente ahora no lo volvería a intentar. Veremos. Es un hombre con una ambición política desmesurada, cuesta pensar que vaya a renunciar a una segunda oportunidad y exponerse a unas elecciones que a lo mejor mejoran la situación de Casado, que ha tenido a inteligencia de aprovechar el debate de investidura para contener el verbo y presentarse como un hombre con formas de estadista.

En cualquier caso, es difícil hacer pronósticos de cualquier tipo en esta España políticamente tan convulsa en la que el engaño, las filtraciones interesadas, las presiones, exigencias, amenazas y cambios en los estados de ánimo personales son tan cambiantes, así que lo más inteligente para no pillarse los dedos jugando a adivinar el futuro, es esperar.