TERCERA SALIDA

Jesús Fuero


Del Vox carnal

Para entender el ascenso de Vox es bueno leer las Cartas Marruecas de José Cadalso: «Uno de los defectos de la nación española, según el sentir de las demás europeas, es el orgullo. Si esto es así, es muy extraña la proporción en que este vicio se nota entre los españoles, pues crece según disminuye el carácter del sujeto».Que alguien venido de fuera como Valls así lo crea es suficiente motivo para dar la razón a Cadalso. Yo no puedo negar que Abascal o Espinosa de los Monteros no tengan carácter, pero tampoco puedo negar que los que les señalan tienen mucho carácter, que sabido es, lo que en España hacían los mendigos, que al que no les daba limosna le regañaban, que aquí los pobres eran orgullosos y creían tener derecho a recibir limosna. Fíjense cuantos indignados hay en Andalucía desde que dejaron de recibir subvención, aunque estos no han votado a Vox. Orgullo es asimismo el del hidalgo pobre, que en España hay muchos que guardando decoro conservan el escudo y la memoria de algún familiar o antepasado, aunque no tengan nada más que preservar. Los hay que sin pasado relumbrante los imitan, no porque hayan ido a más, si no por no ser menos, por orgullo. He oído decir que a los de Vox los soltaron a las letrinas para dividir a la derecha. Los tenían ignorados por orden táctica, y ahora no pueden pararlos. A Valls, que no le gusta Vox, le recuerdo que los mendigos franceses limosneaban llorando, y si quiere llorar mejor que lo haga en Cataluña, a los del penal, que ya no irán más emigrantes españoles a quejarse a sus polítics, aunque nada más sea por orgullo.
   Ahora dicen no se qué de un cordón sanitario para protegernos de una amenaza, y pienso que los andaluces deben estar muchos días sin dormir desde que llegaron a San Telmo los nuevos, ¡inimaginable!, todo gracias al cordón sanitario que debe subsanar ¡oh Subsana! el mal andaluz. Amenaza real la deuda de España, de a más de veinte mil euros por cabeza, eso contando a los que no pagan nada pero reciben; esos que no sé si son de extrema derecha, de extrema izquierda, o de extrema necesidad de robar electricidad o tener sociedades fantasmas para pagar menos impuestos por la casita. El que más roba nunca es el más pobre. 
   La nueva canción andaluza suena ya, y que continúe prolongándose en el tiempo dependerá de la letra de las nuevas seguidillas; del nuevo verso no escrito en las nuevas coplas. A mí me recuerda a los orígenes del Imperio Español pero en plan carnal: herir para doblegar, desangrar hasta quitar mamandurrias y prebendas costosísimas e innecesarias a las autonosuyas antes de volver a sentirnos más dignos, ser respetados en el mundo, y no ridiculizados en una Europa envidiosa de nuestra cultura y pasado. Sería bueno no tener que llevar pistola encima, como Abascal en las provincias vascas. Algunos que no son Vox, también venden ideología, demagogia, libros paupérrimos. Nos hablan de lo mal que lo hacen y lo han hecho otros pero sin decirnos que van a hacer ellos. De otros: ¿cómo fiarse del que dice y se desdice casi a diario en función lo que cree conveniente decir para seguir satisfaciendo su voluptuosidad, o del que sale desde un fotomatón al mitin? 
   Si nos aprendemos una canción y nos gusta la letra, bailémosla coralmente para hacerla nuestra, ¿y por qué no escucharla una vez más? Algunos nos hemos equivocado más de una vez al votar porque nos gustaba la música. Ahora toca saberse la letra, oír las partituras recién compuestas por nuevos y renovados partidos, aunque a veces nos parezca un remix de viejas cantinelas. Se acercan elecciones y en mitinelandia oiremos a las sirenas de la Ilíada que describió Homero, quizá nos convenga, como a Ulises, taparnos los oídos y pasar de largo para no sucumbir a una música que nos puede aniquilar. 
   La papilla de la socialdemocracia nos tiene hastiados, ahítos de impuestos. Llegan elecciones y estamos intoxicados por la demagogia de la multiculturalidad, transversalidad, multilateralidad, golpistas y filoterroristas. Y hasta por el bar del futbol y el baloncesto. Las cloacas del estado siguen regurgitando. Aparecen verdes y azules, rojos y naranjas, violetas y grises, viejos lodos. Claroscuros. ¿Saldrá el sol en primavera?