"Me gusta el género de terror y la comedia"

J. Monreal
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Rocambole, última película del cineasta conquense ha logrado un premio en el festival de Bombay,

"Me gusta el género de terror y la comedia" - Foto: Reyes MartÁ­nez

El cine, desde siempre, ha sido su pasión, aunque nunca pensó que se dedicaría por entero al séptimo arte. Sin embargo, la vida (y el destino) es caprichoso, y quiso que un buen día Juanra (como a él le gusta que le llamen), se decidió a meterse de lleno en tareas de dirección. Tras haber experimentado en el mundo del cortometraje, surgió la oportunidad de dirigir su primer largo: Para Elisa, filme  al que siguieron De púrpura y escarlata y Rocambola, película a punto de estrenarse el próximo domingo, en la que  el cineasta y guionista conquense tiene puestas grandes esperanzas de éxito.
¿En qué parcela se siente más a gusto, como director, guionista o haciendo cómics? 
Depende del momento y las oportunidades que surjan. De hecho combino las dos facetas, la de director con la de guionista, y en ambas me encuentro a gusto, cada una con sus complicaciones y particularidades. Como mi formación era de guionista, era en ese aspecto donde mejor me desenvolvía pero al dirigir mi primer largometraje  vi que también me encontraba a gusto en esa parcela y seguí.
¿Hay muchos guiones convertidos en películas que no sabemos que es usted el autor? 
Alguno que otro hay, porque entrar en la profesión cuesta mucho y a veces tienes que hacer cosas que no apetecen demasiado. Lo interesante de esta profesión es que se te reconozca, cosa que en muchos casos no sucede, pero ese es un tema ya pasado y que no es cuestión de recordar ni volver a ello.
 
Acaba  de estrenarse en Bombay su última película, Rocambola, rodada casi integramente en Cuenca. ¿Satisfecho con el premio logrado? 
 Curiosamente muy lejos de aquí. Se estrenó el día 8 en la India, donde enviamos un copión a un festival  y será allí donde se vea por primera vez este trabajo en el que han intervenido muchos conquenses, sobre todo en la parcela técnica y algunos actores. Una vez estrenada, también fue seleccionada en otro festival de Brasil.
Las tres películas tienen el mismo hilo conductor: la intriga, el terror psicológico... ¿Seguirá abundando en este género?
Me gusta el género de terror, pero no descarto cambiar y probar con algo más ligero, con alguna comedia. Es una obra en la que estoy trabajando desde que terminé de rodar la última película. Los temas surgen y pasas de uno a otro para no caer en el encasillamiento, como les puede suceder a los actores. Me interesan todos los géneros y hay uno en especial, el histórico en el que también pienso hacer alguna incursión en su momento.
¿Se considera el mejor director conquense?  
Sin duda alguna que lo soy, y también el peor, porque creo que soy el único. Por cierto, ya soy académico, puesto que la condición para tener derecho a votar en la academia es haber hecho tres películas. De modo que ya puedo elegir con mi voto qué trabajos pueden aspirar al Oscar y por supuesto a los Goyas. Lo que resulta curioso es que no haya más directores conquenses, con la gran cantidad de actores, buenos actores, que ha dado esta tierra, y con los que procuro trabajar cuando la ocasión lo permite.
 Hablando de actores, ¿se considera director de actores o más controlador del aspecto técnico? 
En este sentido hago caso del consejo de José Luis Alcaine, quien señalaba que en una película el que menos sabe es el director porque quien más o quien menos lleva veinte películas y el director a lo mejor es su primera vez. Me siento  más a gusto dirigiendo actores que en el plano técnico. Prefiero estar en contacto permanente con ellos, ver cómo reaccionan y procurar que se sientan a gusto, compartiendo muchas horas dentro y fuera del rodaje porque conocerlos bien es una de las  claves para hacer un buen trabajo.  
¿Prefiere trabajar con una estrella, o con secundarios veteranos?  
 Contar en el reparto con una gran estrella ya es una garantía para cualquier película. Lo que sí voy descubriendo a medida que he ido dirigiendo es que cuanta más experiencia tiene un actor, o más reconocido es, tiene mayor necesidad del director. Por el contrario, los actores que empiezan suelen tener, en general, el ego un poco subido y resulta más complicado el trabajo. Mi primera experiencia grande con una actor consagrado fue con el recientemente desaparecido Álvaro de Luna, actor al que yo había visto infinidad de veces en televisión y era uno de mis héroes en la serie que tanta popularidad alcanzó con el personaje de El Algarrobo. Estaba realmente preocupado al tener que  dirigirlo y la verdad es que fue una de las experiencias más gratificantes y más favorables, tanto por su calidad humana como por su profesionalidad y categoría como actor. 

Muchas veces hemos oído que Cuenca es el plató de cine ideal. ¿Tan ideal es que nadie se acuerda de nosotros?  
La verdad es que tenemos un paisaje variado, unos exteriores incomparables, edificios magníficos para rodar en interior, buenas condiciones en todos los sentidos, como pueden ser comunicaciones, infraestructura, alojamientos, situación idónea entre grandes ciudades... No me explico que no haya más directores y localizadores de exteriores que piensen en Cuenca como lugar de rodaje. Luchamos por que cambie la situación y en mis películas he procurado siempre rodarlas aquí, tanto en exterior como en interiores, así como contratar a personas conquenses, vinculadas con Cuenca o, al menos, con la región. Espero y deseo que los grandes productores vuelvan de una vez por toda la miras  a Cuenca y descubran, si es que aún no lo saben, nuestras grandes posibilidades. 
Siempre se dice que el cine está en crisis y que faltan apoyos a los nuevos valores. ¿Tan complicado es iniciarse en este camino?
El gran problema, para la gente del cine que empieza no es otro que el de la financiación. Buscar dinero en el ámbito privado es difícil porque nadie quiere arriesgarse y menos con la gente que empieza. Lo que sí hay en estos momentos es un gran auge de las  plataformas digitales donde hay mucha demanda pero a la vez mucha oferta y hay que tener la suerte de que se fijen en tu trabajo y así poder recibir el apoyo necesario para seguir adelante o al menos empezar a ser conocido en este mundillo.
¿Es tan oscuro como dicen el panorama del cine español?
Lo cierto es que hay cine español de grandísima calidad que últimamente se está revisando y valorando en su justa medida. Hay grandes películas y directores míticos con obras maestras que en muchas ocasiones han pasado a la historia como simples comedias cuando en realidad son historias trágicas de una gran amargura, como sucede con las películas de García Berlanga. Hablar de cine español, en general, es arriesgado porque habría que juzgar distintas épocas, todas válidas, porque desde la película de peor calidad a las obras geniales, todo es aprovechable y se pueden sacar cosas positivas.  
Volvamos a su último trabajo, Rocambola, de inminente estreno. ¿Que espera de ella?   
Lo que espero de todo lo que he ido  haciendo hasta ahora: que tenga buena aceptación y que el público valore el trabajo. Como todo aquel que realiza una labor artística, en cualquier parcela estoy expuesto a las críticas tanto como a las alabanzas. Es algo que lleva implícita la profesión y el riesgo que se corre al presentar tu trabajo a los demás. Estamos dando los primeros pasos, y aunque aún no se ha estrenado, las sensaciones son buenas y lo importante es que vaya acudiendo a diversos festivales que es una de las mejores fórmulas de promoción para las películas ya que se muestra ante un público entendido y por supuesto a los críticos y a los aficionados en general.
¿Una vez acabada una película se piensa inmediatamente en dar los primeros paso para la siguiente?  
Así es, si te dedicas a ello profesionalmente. Una vez acabada la película, o mejor dicho, mientras  estás en la fase de postproducción que es muy largo, estás trabajando ya en otros proyectos. Unas veces salen adelante y otras hay que aparcarlos a la espera de una oportunidad. De momento ya tengo en mente otros dos proyectos por delante, y creo que volveré a los orígenes, es decir al género de terror de mi primera entrega. Tiempo al tiempo, porque la prudencia y la paciencia son virtudes que no deben faltar en esta profesión.
¿Ejercería, en esos nuevos proyectos, como director y guionista? 
Efectivamente. Ya que hago guiones, no descarto hacer uno que yo mismo pueda dirigir, aunque siga colaborando con otros guiones que  me han encargado y seguiré trabajndo en el mundo del cómic que realmente me apasiona.
¿Si tuviera que elegir un actor para trabajar en su próximo proyecto, a quién llamaría?  
Tengo en mente varios , pero entre los que no faltarían sería Juan Diego Botto, por su profesionalidad a la hora de trabajar  con el director. Es un compañero excepcional en el rodaje y eso siempre es una cuestión a tener en cuenta a la hora de contar con un actor.  De todas formas en España hay grandes actores protagonistas y magníficos  secundarios, a los que se les debería prestar mayor atención y darles la importancia que tienen.