CRÓNICAS BÁRBARAS

Manuel Molares

Periodista. Analista de la política, la cultura y de la sociedad global


De Hernán Cortes, a París

La imagen de los españoles en buena parte del exterior sigue obedeciendo a la vieja leyenda negra según la cual sus antepasados fueron unos brutales imperialistas y ahora aún están sometidos a una dictadura.
Al contrario, los centros de investigación sobre las democracias afirman que la española es más perfecta que, por ejemplo, la francesa, italiana, estadounidense o la mexicana.
Esta semana ha reaparecido en México y París esa leyenda, falsa por exagerada.
Empecemos por la de Hernán Cortés, vencedor de los aztecas entre 1519 y 152: el presidente mexicano, con sangre española e india, le ha pedido a Felipe VI que en nombre de España le pida perdón al pueblo mexicano por esa conquista.
Andrés Manuel López Obrador es uno de esos mexicanos que quieren ajustar cuentas con su parte española -conquistadores y emigrantes- en nombre de parte de los nativos, no de todos, de unas veinte generaciones atrás.
No quiere recordar que quien hundió el imperio azteca fueron otros nativos que necesitaban destruir a esos opresores imperialistas y antropófagos, aunque lucharon bajo la dirección de Cortés y de unos centenares de españoles e indios cubanos.
Multitud de pueblos se unieron a los españoles porque para los aztecas sólo eran proteínas encerradas en granjas de engorde; cuando los aztecas tenían poca carne lanzaban las guerras floridas para aprovisionarse.
Hoy la población mexicana, 126 millones de habitantes, es mayoritariamente indígena y mestiza, con ramas de descendientes de nativas y españoles, ennoblecidas en España.
En cuanto a los 41 de los 348 senadores franceses -8,48%- que apoyan a los golpistas catalanes, deberían analizarse sus cuentas corrientes y contrastarlas con los quizás 700 millones de euros gastados en los últimos años por la Generalidad en el proceso independentista.