NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


La excepción

Las órdenes eran claras: nada de pactar con los socialistas. “El socio preferente será el PP allí donde Ciudadanos sea decisivo, aunque no se descartan otras opciones” se decía en público, pero Cs hizo suyo el “no es no” de Pedro Sánchez contra él. Y así se demostró en regiones tan importantes para poder haber dado el vuelco a la regeneración como Castilla y León, donde a pesar de los esfuerzos del candidato Francisco Igea, no lo consiguió.

La doctrina de Albert Rivera se impuso en toda España. “¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor”. Esperen, que eso es de Astérix y Obélix. Pero ya me entienden. Castilla-La Mancha es ese lugar que resiste, donde hasta tres ciudades le han dicho a Rivera que lo mejor es pactar con los socialistas. De esta forma Albacete, Ciudad Real y Guadalajara se han convertido en “la excepción” española. Lo raro es que Rivera no haya roto con ellos como sí ha hecho con Manuel Valls en Barcelona.

Rivera aún no ha entendido que su veto al PSOE se ha convertido en una “pataleta de niño chico” que, lamentablemente, puede acarrear más consecuencias para la ciudadanía de las que se imagina. Es posible que crea que unas nuevas elecciones terminen por concederle el ansiado sorpasso que no logró el 28 de abril, y es verdad que se quedó cerca. Pero la gobernabilidad y estabilidad de este país no puede pasar por otra convocatoria electoral. Bueno, poder sí puede, que los ciudadanos estamos ya curtidos, pero diría muy poco de esta nueva generación de dirigentes políticos que vinieron todos a dar nuevos aires a la democracia española.

Pero si hasta Mariano Rajoy, que motivos para dar la cara por Sánchez no tiene ninguno, le ha dicho a Rivera que se deje de leches y facilite un gobierno “lo más centrado y moderado posible”. Claro que tampoco es precisamente simpatía lo que tiene por Podemos y la idea de un gobierno de coalición con Pablo Iglesias en el Conejo de Ministros.

¡Pero si es que la solución es muy sencilla! ¿No estás diciendo que quieres ser el líder de la oposición, y que quieres que Sánchez forme gobierno ya para oponer propuestas? Pues la oposición se le hace a un gobierno. Facilite la formación de ese gobierno, facilite la investidura, y deje que los ciudadanos veamos esa labor de oposición que tiene que hacer en cuanto a programa. Porque empujando a Sánchez a beneficiarse de la abstención de los independentistas para atacarle por ahí y señalarle con el dedo, hace pensar que no tiene otra estrategia de oposición que hacer que la que le afeó ayer mismo el propio Manuel Valls 'el repudiado', la del “cuanto peor, mejor”. Igual es momento de ver otra “excepción”.