Emoción y respeto

J. Monreal
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Emoción y respeto - Foto: Reyes Martí­nez

Riánsares López Cortés. Pregonera de Semana Santa en Tarancón. Periodista de 'La Tribuna de Cuenca'

Riánsares es un torrente de sensaciones e inquietud ante el compromiso de pregonar la Semana Santa de su Tarancón natal. La tradición y la devoción se dan la mano en el texto que ha preparado para exponer ante sus paisanos su vivencia y experiencia vital ante un hecho tan significativo como es la recreación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
La pregonera, curtida ya en mil una batallas literarias, confiesa su pasión «por todo lo que tenga que ver con la tradición semanasantera de mi pueblo, aunque no puedo evitar los nervios propios de ser la continuadora de tantos y tan magníficos pregoneros como siempre ha tenido nuestra Semana Santa».
A buen seguro que en el pregón hará referencia a sus primeros pasos como capuchina, y seguro que se emociona al recordar a sus mayores, «a quienes doy las gracias por haberme puesto en el camino de la fe, al que se une la tradición. Sentimientos inseparables que procuraré transmitir en mi pregón, del que no puedo desvelar nada de su contenido».
Emoción y respeto por las tradiciones.
Pregonar las fiestas, y más aún la Semana Santa, implica una gran responsabilidad que Riánsares, periodista de La Tribuna de Cuenca, asume con gusto. No es la primera vez que se pone ante un atril, «aunque no es lo mismo pregonar las fiestas de un barrio o un acto festivo que desgranar sentimientos y sensaciones ante un evento como la Semana Santa. El pregón está cargado de momentos y de emociones contenidas, pero también hago hincapié en la parcela profesional, como periodista que soy, para contribuir con mi voz y mis textos a difundir la Semana Santa de Tarancón en un acto que ya cumple su trigésimo primera edición».
Riánsares será la quinta mujer, a lo largo de la historia, encargada de pregonar la Semana Santa de Tarancón, y lo hace «consciente de la responsabilidad, con humildad y procurando que llegue al mayor número de personas. No se trata de hacer un pregón extenso ni recargado, sino de transmitir a los asistentes las emociones y sensaciones que me provocan el desfile de las imágenes por las calles taranconeras. Corto y preciso.
Ensaya su pregón casi a diario poniendo énfasis especial en momentos y vivencias que le evocarán recuerdos de infancia capuchina. Vida nazarena, anclada profundamente en la tradición familiar, «y con un punto de emoción especial porque entre los asistentes se encontrará su abuelo materno, Vicente Cortés, presidente honorario de la Hermandad de la Resurrección, durante muchos años miembro de la Junta de Hermandades. 
El tiempo de espera se hace eterno y Riánsares aguarda impaciente la hora de comienzo de su pregón.
«Los días previos son los más difíciles, porque mientras estás escribiendo, cambias, pones, quitas..., pero cuando ya tienes el texto y no tienes nada que añadir, empiezan las dudas y sólo deseas que llegue el momento de leerlo, de descargar el peso de la responsabilidad y dar rienda suelta a tu sentir nazareno. Inquietud sí, pero a la vez seguridad porque lo que haces de corazón no hace falta explicarlo ni adornarlo demasiado.
A corazón abierto.
Pregonera de raza, de sentir cofrade y creencia firme, «porque si no viertes tus sentimientos resulta un pregón frío, sin emociones. Puede ser un magnífico texto literario, pero no será un verdadero pregón de Semana Santa», asegura Riánsares.
 A pesar de mi insistencia para que esboce alguna frase del pregón, Riánsares no suelta prenda... «¡Hasta que no llegue el momento, no se desvela nada!», dice la pregonera de la Semana Santa de Tarancón. Ante su negativa, no insisto. Yo en su caso he hecho lo mismo, pero mi obligación es preguntar. Sólo me queda desearle suerte y que deje al corazón que sea el que se exprese...