Los olivareros esperan que la lluvia aumente la cosecha

J. López
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El responsable del sector en Asaja Cuenca avanza que «el árbol tiene mucho fruto y no hay enfermedades», pero el agua es crucial para una buena campaña

Los olivareros esperan que la lluvia aumente la cosecha

En aproximadamente dos meses, allá para el mes de noviembre, se arrancará con la campaña de recogida de la aceituna en la provincia conquense que, dependiendo del estado de la cosecha y del fruto, se alargará hasta bien entrado el año 2021. Por el momento, y con cautela, las previsiones iniciales indican que la campaña será muy superior a la del pasado año, cuya oliva –de menor tamaño– se vio afectada por la falta de agua y por los hielos de última hora.  En cambio, en este año, «el árbol tiene mucha aceituna y no se han visto enfermedades», apunta el responsable del sector en Asaja Cuenca, Gerardo González. 
Es decir, las buenas precipitaciones de la primavera provocaron que el fruto engordase como ningún año antes, pero la escasez de lluvias del verano ha frenado un tanto los mejores augurios para el sector olivarero. «El ritmo se ha parado y a partir de ahora, si no llueve más, empezarán a notarlo», dice el también miembro del Comité Ejecutivo de la organización agraria y ganadera conquense, que añade que «nunca he visto unas aceitunas tan gordas para finales de julio y primeros de agosto, pero ahora tienen un tamaño normal y lo suyo es que siga lloviendo». 
Ese avance de la cosecha también provocará que los olivareros que recolectan aceitunas verdes para fabricar aceites afrutados adelanten varias semanas su recogida y, de manera inusual, trabajen a finales de octubre, apunta González, que indica que una vez que el fruto ya está hecho, «tiene que coger aceite en las próximas semanas».
La mosca del olivo. Ahora bien, González recuerda  la amenaza que supone la plaga de la mosca del olivo, que podría afectar a la cosecha si avanza en las próximas semanas. Precisamente, el Boletín Fitosanitario de Avisos que edita la Dirección General de Agricultura avisaba recientemente de la presencia del insecto en olivares de la provincia. «Las dificultades las tenemos a partir del 20 de septiembre. Es un problema aleatorio que viene influido por la temperatura y la humedad», cuenta el olivarero, que afirma que es la plaga que más preocupa a los agricultores, puesto que los que cultivan ecológico no pueden hacer uso de los fitosanitarios para erradicarla.
Asimismo, el responsable del sector en Asaja Cuenca reitera que la preocupación sigue centrándose en los precios de venta que, en el caso de la provincia, continúan estando por debajo de años anteriores. 
A las incógnitas que plantee el mercado se añade que la industria olivarera de España pretende importar un contingente importante de aceite procedente de Marruecos, «sin aranceles ni controles», que posibilita burlar las restricciones que aplicó el Gobierno de Estados Unidos  al aceite español desde comienzos del presente  año.
La paradoja es que a pesar de que el país es el primer productor del mundo de aceite, Italia compra producto a las empresas nacionales, lo etiqueta y envasa bajo sus marcas y lo vende al exterior. Curiosamente, el destino es Estados Unidos, puesto que el Gobierno de Trump no mantiene aranceles sobre el aceite que comercializa el país transalpino. De hecho, Italia y Grecia, otro de los países exportadores, han aumentado considerablemente sus ventas en el último año.